En La historia de los judíos el Talmud arde en las calles de París, los patíbulos presiden las plazas del Londres medieval, un artesano mallorquín dibuja el mundo de nuevo; se encienden velas, se cantan salmos, se cargan mulas y naufragan barcos llenos de especias y joyas.
Así se despliega una historia extraordinaria. No la de una cultura distinta, como a menudo se supone, sino de un mundo judío inmerso y marcado por los pueblos entre los que han habitado, de los egipcios a los griegos, de los árabes a los cristianos. Porque la historia de los judíos es también la historia de todos los demás, nuestra historia.
Nadie mejor que François Dosse para asumir semejante reto: escribir una narrativa, panorámica y sistemática, de la aventura histórica y creativa de los intelectuales franceses en su momento de hegemonía mundial.
El primer volumen –de 1944 a 1968– abarca los años de Sartre y Beauvoir y sus refutaciones, las relaciones contrastadas con el comunismo, la conmoción de 1956, la Guerra de Argelia, los inicios del Tercermundismo, la irrupción del momento gaullista y su impugnación: una época dominada por la prueba de la historia, la influencia del comunismo y la desilusión gradual que le siguió. El segundo volumen –de 1968 a 1989– abarca desde el utopismo de izquierdas, Solzhenitsyn y la lucha contra el totalitarismo, hasta los «nuevos filósofos», el advenimiento de la conciencia ecológica y la desorientación de los años ochenta: una época marcada por la crisis del futuro y que vio afianzarse la hegemonía de las ciencias humanas. Estos son algunos de los hitos de esta saga, que abarca uno de los periodos más efervescentes y creativos de la historia intelectual francesa y global, de Sartre a Lévi-Strauss, de Foucault a Lacan.
La historia de cómo el cristianismo consiguió evolucionar y adaptarse hasta ser la religión predominante de Europa.
En el siglo IV d.C. una nueva fe surgió de Palestina. Casi mil años después, toda Europa estaba controlada por gobernantes cristianos, y la religión, arraigada en la cultura y la sociedad, ejercía un dominio monolítico sobre su población. Pero, como muestra Peter Heather en esta nueva y convincente historia, el ascenso de la cristiandad hasta el dominio de toda Europa no tuvo nada de inevitable.
Al explorar cómo la religión cristiana se convirtió en el cemento unificador de Europa Heather muestra cómo la Cristiandad luchó constantemente tanto contra las llamadas "herejías" como contra otras formas de creencia., desde la crisis que siguió al colapso del imperio romano -que dejó a la religión al borde de la extinción- hasta la asombrosa revolución del siglo XI y posteriores.