Esta biografía magistral desnuda las capas del mito para revelar la figura histórica real.
El Cid fue quizá el guerrero más famoso de las luchas que tuvieron lugar en la Península Ibérica durante el siglo XI. Rodrigo Díaz vivió una vida muy agitada: líder militar ambicioso, exiliado y mercenario brutal, sirvió a reyes cristianos, luchó contra príncipes cristianos al servicio de gobernantes musulmanes, asaltó y mató musulmanes y, finalmente, se independizó, forjando un principado independiente. Nora Berend explora en este libro la creación de la leyenda a lo largo de los siglos y desvela quiénes participaron activamente en su elaboración. Monjes medievales, las mujeres de la familia del Cid, un dramaturgo y un historiador son algunos de los creadores del mítico Cid. Esta fascinante narración trata de explicar sus motivos y, al hacerlo, desvela las capas de la leyenda para evocar la figura histórica real ¿Cómo un hombre que luchaba indiscriminadamente contra musulmanes y cristianos pudo ser descrito, aún en vida, como un salvador cristiano enviado por Dios?
Sócrates no solo fue uno de los filósofos más conocidos e influyentes de la historia de la humanidad, sino también el primer mártir de sus ideas. El proceso judicial que lo condenó expone cómo la democracia más grande de la época podía empujar a la muerte a sus mejores ciudadanos. Atenas, 399 a.C. En el que podría considerarse el primer juicio por crímenes de opinión, Sócrates es condenado a muerte. Acusado de corromper a la juventud y negar a los dioses de la ciudad, el filósofo despliega una defensa intransigente y provocativa. No obstante, una mayoría de jurados lo insta a ir a prisión y beber la cicuta. Una vez prisionero, mientras espera su ejecución rodeado de sus amigos y discípulos, se niega a escapar para no violar las leyes a las que siempre ha sido devoto.
Para los Aliados occidentales, el 11 de noviembre de 1918 siempre ha sido una fecha solemne: el fin de los combates que habían masacrado a una generación, y también la reivindicación de un tremendo sacrificio, con el desmoronamiento total de sus principales enemigos, el Imperio alemán, Austria-Hungría y el Imperio otomano. Sin embargo, para gran parte del resto de Europa se trataba de una fecha carente de significado, ya que una interminable serie de terribles conflictos fue afectando a un país tras otro. En este libro, sumamente original y absorbente, Robert Gerwarth nos pide que volvamos a reflexionar sobre el verdadero legado de la Primera Guerra Mundial. En gran medida, lo que acabó siendo un factor tan desastroso para el futuro de Europa no fueron los combates en el Frente Occidental, sino las devastadoras secuelas de la Gran Guerra, a medida que los países de ambos bandos del conflicto original sufrían el azote de las revoluciones, de los pogromos, de las expulsiones masivas y de nuevos conflictos a gran escala.