Como dice Jacques Le Rider en el prólogo de este libro, Vincent Piednoir nos ayuda a entender «el caso Cioran», desde su niñez hasta 1949, cuando adopta la lengua francesa. Este ensayo nos sitúa en el momento histórico de Cioran y lo sigue a lo largo de su evolución: desde su infancia, impregnada de cultura alemana y en la que la libertad y la despreocupación dan paso al hastío, pasando por su fascinación por las tesis ultranacionalistas que acompañarán el nacimiento del Estado rumano; su admiración por Hitler y el nazismo; su huida de Rumanía durante la guerra y la confirmación de sus dudas intelectuales y sobre su identidad y, finalmente, cómo abandona su país y su lengua como rechazo de su propia historia.
El relato de la generación que lo cambiará todo.
El mundo se asoma al abismo. Cuando el motor que había impulsado dos siglos de progreso y democracia se detuvo, hace veinticinco años, las grandes promesas del siglo XX comenzaron a desmoronarse. Por esas grietas se han ido abriendo paso el extremismo y un malestar difuso, pero atronador.
En medio de ese colapso se quedaron atrapados los Hijos del optimismo, los miembros de una generación que se hizo mayor con la misión de construir una "sociedad del conocimiento" y terminó convertida en chivo expiatorio cuando aquel proyecto se vio truncado. Hoy son los sospechosos habituales cada vez que se busca señalar a quienes nos han llevado al callejón sin salida en el que ahora estamos.
Y es cierto, los haters tienen razón: los Hijos del optimismo acabaron con la economía industrial. Pero no por vagos o irresponsables, sino precisamente porque cumplieron con su mandato: se alzaron como «la generación más preparada de la historia» y emprendieron una transformación inédita. En realidad, inauguraron un mundo nuevo en el que las coordenadas del anterior ya no funcionan.
Tienes en tus manos un libro que es una brújula de esta realidad emergente: para comprender de dónde venimos, adónde vamos y las grandes oportunidades que se abren ante nosotros.
Las mujeres de las que se habla en este libro llegaron a España en el convulso siglo XX, para cubrir la guerra civil o para recorrer un país posbélico. Fueron mejores que sus compañeros, maridos o amantes, y esta no es una afirmación sólo para agitar conciencias. Ellas tuvieron que superar más adversidades, ya que hicieron frente a la displicencia, el paternalismo y el machismo propios de aquella sociedad. Muchas lucharon para denunciar lo que suponía para el resto del mundo que el fascismo de Franco triunfara, y escribieron tan buenas crónicas y libros como sus pares masculinos. Pero ellas reposan en el rincón de la historia. Ana Cañil recorre en estas páginas los pasos de Nancy Cunard, Simone Téry, Virginia Cowles, Lillian Hellman o Sylvia Plath, entre otras, por nuestro país, una tarea al mismo tiempo hermosa e infructuosa: redescubrir sus caminos, con sus obras en la mano, es una satisfacción, pero apenas hay rastro de ellas, salvo una calle dedicada a Tina Modotti en Gijón. Leyendo este libro se abren nuevas lecturas de la historia y se atisba que aún hay mucho que rescatar del olvido.