En La patología de la normalidad Erich Fromm centra toda su atención a un asunto de vital importancia en el pensamiento actual: la salud mental y su vínculo con el sistema económico dominante.
Sometiendo a un análisis radical los difundidos intereses y las pasiones que gobiernan la conducta de la sociedad, Fromm intenta relacionarlos con las exigencias económicas y sociales para llegar a entender los rasgos de carácter que podemos desarrollar como consecuencia de un proceso de adaptación a nuestras realidades.
De este modo, el autor aplica el método psicoanalítico a la patología del hombre «normal» y socialmente adaptado y descubre que lo que beneficia al funcionamiento del régimen económico actual resulta ser nocivo para la salud mental del hombre. En el núcleo de este padecimiento de lo normal se encuentra la creciente incapacidad de las personas para relacionarse por sí mismas con la realidad. La consecuencia es una amplia crítica que desemboca en una reclamación programática de una nueva ciencia humanista.
Este libro es un recorrido multidisciplinar por la historia apasionante del crecimiento tendencialmente inevitable de la información. La información tejerá con las primeras tecnologías basadas en piedra y fuego nuestro proceso de hominización hasta irrumpir en la primera de las grandes revoluciones de la información que jalonan la historia humana: la revolución del lenguaje nos fraguará como especie, nos hará triunfar sobre el resto de homínidos y provocará la Revolución Neolítica. Tras ella, la revolución de la escritura dará origen a las civilizaciones de la Antigüedad, acelerando el crecimiento de la información con medios como el alfabeto de fenicios y griegos, el papiro egipcio que articuló Roma o el papel chino que impulsó su innovación o la ciencia islámica. EN el final de la Edad Media Europea veremos germinar la tercera de ellas, la revolución de la imprenta, auténtica generatriz de la Revolución Científica y la Revolución Industrial que darán lugar a la Gran Divergencia.
Los BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es un organismo supranacional en el que convergen diferentes países identificados como economías emergentes. A diferencia del modelo capitalista occidental o, en su momento, del llamado «socialismo real», no es una institución que quiera expandir un proyecto económico, político, cultural e ideológico particular y cerrado, sino que se inclina por un esquema híbrido y pragmático de realidades nacionales diversas que defienden el respeto mutuo, la no injerencia, la soberanía nacional y, en definitiva, la creación de un nuevo sistema que reconfigure el escenario de las relaciones Norte-Sur/Occidente-Oriente, vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de cierto silencio en los medios occidentales, los BRICS son hoy la pieza estratégica más potente del Sur global que pone en jaque el modelo unipolar liderado por EEUU. Y aquí surge la gran pregunta: si la pugna entre el mundo unipolar y el multipolar puede acabar dando lugar a la construcción de un orden mundial alternativo más democrático y plural.