Paco de Lucía no nació siendo una estrella. Vivió de joven a veces en las giras, una vida de aventurero. Aprovechó una reyerta en un restaurante en México para echar mano a dos helados con un amigo e irse sin pagar el almuerzo. Pisó muchos camerinos cutres con espejos rotos y olor a humedad, pero lo recordaba como una época de juventud y libertad. Desde ahí, en un abrir y cerrar de ojos, su nombre en la marquesina de un teatro de ópera en cualquier ciudad del mundo era garantía de colgar el "no hay billetes" dos meses antes de la actuación. Alonso Escacena explora la personalidad del guitarrista a través de cientos de anécdotas, al mismo tiempo que analiza las habilidades tanto humanas como técnicas que hicieron posible su ascenso a la categoría de figura mundial destacada. Paco atrae enormemente a las mujeres. Atrae a la gente, se mete en su piel. Esa expresión seria, los ojos cerrados, ese aire de misterio lo hace atractivo para los jóvenes. Tiene una inteligencia superlativa. Ha conocido la fama, pero lo irrita. La necesita, pero le ha robado la paz y la soledad. Puede tocar durante horas. Pero nunca dice: ¡Hoy he tocado bien! Disfruta de las pequeñas cosas. Busca la compañía de gente sencilla, de Bartolo, un perro sin raza ni pedigrí.
Uno de los más sugestivos capítulos de la historia de España, por sus fines y logros, es el de las expediciones científicas españolas en el siglo XVIII, tanto en América, de Tierra del Fuego a California y Alaska, como en las vastas y poco conocidas aguas del Pacífico.
Desde la expedición del Meridiano de los jóvenes marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa, que fijó con claridad la forma y las dimensiones de nuestro planeta y dio origen al Sistema Métrico Decimal, hasta viajes a territorios desconocidos o poco explorados, para descubrir su fauna, su flora y la forma de vida, costumbres y creencias de sus habitantes.
Tal fue la importancia de los informes que aportaron esas expediciones, que se desarrollaron y ampliaron en años sucesivos con otros protagonistas; figuras como Celestino Mutis, Malaspina, Félix de Azara y tantos otros, hasta llegar a la primera experiencia de vacunación mundial que ha conocido la Historia, realizada por Francisco Javier Balmis, abierta incluso a naciones por entonces enemigas. Conquistas esenciales para el mundo que se iniciaron con el Descubrimiento de América y que hoy continúan con las expediciones organizadas por la Armada en la lejana Antártida.
Exploradores, soñadores y ladrones es una aventura a través de la memoria y los archivos. Este libro es un nuevo ejercicio de invención a partir del encuentro de la compleja historia de Europa y América.
Después del éxito de Volver a contar, el equipo curatorial del Museo Británico y del Hay Festival se unieron de nuevo para animar a diferentes autores a inspirarse en los objetos del museo.
En esta ocasión, la propuesta es un poco diferente. Los creadores fueron invitados a revisar una serie de documentos etnográficos: una profusión de diarios, cartas, bocetos, reflexiones y transacciones, todos referentes al proceso de adquisición de obras. Partiendo de estos materiales, la premisa fue imaginar narrativas propias que tuviesen como protagonistas a aquellos que lograron que esas piezas llegaran al espacio museístico. El proceso produjo un resultado asombroso. Como siempre, la imaginación de los escritores llegó hasta lugares insospechados.