Despierta, que no te engañen.
Así sufre la censura un periodista en España. Así te apartan por considerarte incómodo. Cloacas, bulos, intercambio de favores muy burdos, complots entre el poder político y el económico.
Así controlan tus noticias. Así es como la propaganda se carga la información. Intoxican a la opinión pública, acceden a tus datos más íntimos, te subastan en el mercado de la mentira. Así te polarizan para distraerte.
Listas negras de profesionales, personas intocables y temas inconvenientes. Clientelismo y establishment. Afán de poder y dinero. Así se reparten el pastel. Así aparentan que cambian para que nada cambie.
Y las ventajas y peligros de las nuevas tecnologías. Los que intentan conservar el poder y los que se agarran a un antiguo régimen mediático en un tiempo absolutamente cambiante. El dilema y los grandes riesgos de lo que viene.
ESTA ES LA VERDAD INCÓMODA DEL PERIODISTA JESÚS CINTORA, APARTADO CON GOBIERNOS DISTINTOS.
La dispersión de las semillas recoge cuatro proyectos de libro —inéditos en castellano— en los que trabajaba Thoreau antes de morir. «La dispersión de las semillas» es el principal: un texto que, en un momento en el que la generación espontánea o la permanencia de las especies eran lugares comunes, cuando no dogmas de fe, trata de demostrar de qué manera el viento, el agua y los animales participan en la creación y regeneración de los bosques.
Completan el volumen, preparado por Bradley P. Dean, tres escritos de la misma época y que complementaban ese gran estudio de las semillas: «Frutos silvestres», «Hierbas y pastos» y «Árboles forestales».
Este libro cuenta, además, con un prólogo de Gary Paul Nabhan, una introducción de Robert D. Richardson, jr., unas magníficas ilustraciones de Abigail Rorer y un epílogo de Marc Badal.
para conseguir fines que ella no ha dictado, provenientes de instancias de otra naturaleza? ¿O bien puede proponer por su parte a la voluntad del hombre, enteramente franca de ajenos intereses, objetivos de índole originalmente racional?.
Para responder, Kant escribió esta 'Crítica de la razón práctica' a finales del siglo XVIII, donde examina el uso práctico de la razón humana.
Junto al uso servil, empírico y meramente instrumental de la razón práctica, Kant descubre, de forma analítica, el uso puro e incondicionado, al que considera como el propiamente moral. Del primero proceden las recomendaciones que pretenden hacer al hombre feliz; del segundo, las exigencias que podrían hacer al hombre bueno. Uno y otro vienen a converger en el viejo ideal del bien supremo, cuya presunta imposibilidad discute Kant en la parte dialéctica de la obra.