Las ideas y tesis de Hannah Arendt se siguen debatiendo en todos los continentes. La «banalidad del mal», el «pensamiento sin barandillas» o los «elementos y orígenes del totalitarismo» se han convertido en expresiones reconocibles globalmente, y los grandes acontecimientos de la historia contemporánea, desde la caída del Muro de Berlín hasta la guerra contra Ucrania, se comentan a menudo con ayuda de las ideas de Hannah Arendt. Pero, ¿cómo pudo ella ejercer tal influencia?
Tanto en su vida como en su obra, Arendt siempre quiso estar «totalmente presente». En esta obra, el historiador de ideas y biógrafo de Arendt, Thomas Meyer, recorre en este volumen las etapas de la vida de la filósofa, desde Königsberg hasta París y Nueva York, y las vincula estrechamente con los escritos de Arendt. Presentando sus obras más importantes de una forma muy concisa, Meyer las analiza como comentarios sobre la historia contemporánea. Es esta consistencia la que hace que Hannah Arendt resulte tan atractiva para los contemporáneos del siglo XXI.
Los más recientes acontecimientos internacionales el desarrollo de la guerra de Irak, las crecientes turbulencias de la guerra de Afganistán, la eclosión de la guerra del Líbano y el drama permanente de Kosovo no hacen sino confirmar las tesis principales sostenidas en este libro. Se ha confirmado, en primer lugar, la tesis de que sólo las guerras perdidas son consideradas crímenes internacionales, mientras que las guerras ganadas, aunque se trate de guerras de agresión que comportan una clara violación del derecho internacional, no están sometidas a reglas y los vencedores no sufren ninguna sanción política o jurídica. En segundo lugar, parece también confirmada la idea, que da título al libro, según la cual la justicia internacional incluida la justicia penal internacional sigue la voluntad y sirve a los intereses de las grandes potencias, que son tales sobre todo gracias a su enorme superioridad militar. A ello se une la impotencia normativa y reguladora de las Naciones Unidas, relegadas a desempeñar una función legitimadora, acomodaticia y apologética del statu quo impuesto por las grandes potencias. Existe, por tanto, una «justicia de los vencedores», que se aplica a los derrotados y oprimidos, con la connivencia de las instituciones internacionales, el silencio de gran parte de los juristas académicos y la complicidad de los medios de comunicación.
Simone Weil es, en palabras de Byung-Chul Han, la figura intelectual más brillante del siglo xx. En este ensayo breve y visionario, el filósofo surcoreano reinterpreta la obra de la filósofa francesa como una brújula ética y espiritual para nuestro tiempo. Frente a un mundo dominado por el rendimiento, el consumo y la hiperactividad, Weil —y con ella Han— nos invita a redescubrir el vacío, el silencio, la atención y la trascendencia como formas de vida posibles y necesarias.
Con un tono íntimo y meditativo, Han establece un diálogo entre siete conceptos fundamentales del pensamiento de Weil —atención, descreación, vacío, silencio, belleza, dolor e inactividad— y las heridas contemporáneas: la saturación digital, el individualismo, la pérdida de sentido y el colapso espiritual. A fin de cuentas, Weil nos conduce —nos seduce, dice Han— hacia otra realidad: una vida más libre, más honda, menos sometida al ruido y a la eficiencia.