Una carta de amor a una forma de vida cada vez más cuestionada
Somos más liberales de lo que pensamos. En nuestras costumbres y valores aún pervive esa tradición que John Rawls definió como «un sistema equitativo de cooperación». Aunque lo ignoremos, el liberalismo está en la raíz de nuestras vidas y en el modo en que actuamos en sociedad y en la arena política. Pero ¿por cuánto tiempo?
Alexandre Lefebvre, profesor de Política y Filosofía, asume que los valores que han conformado Occidente están hoy amenazados: «Una masa crítica de ciudadanos de las democracias liberales ha dejado de creer en el liberalismo». Sin embargo, la liberal sigue siendo una buena idea, la mejor, y es necesario redescubrirla para poder defenderla.
Liberalismo como forma de vida es un puente hacia una visión del mundo abierta y digna, al alcance de todos. En este libro, Lefebvre define lo que entiende por liberalismo, identifica sus principios e ideales, señala de qué manera moldean nuestra autoconcepción, explica cómo podemos cultivar esos compromisos y sugiere por qué es una buena idea.
Porque la mejor garantía de una vida plena es volver a llenar de contenido la tradición que nos llevó a convertirnos en la sociedad más tolerante y pujante de la historia.
Este libro reúne una serie de ensayos breves, reseñas de libros, cuentos, parábolas e incluso programas de radio para niños y nos ofrece una nueva apreciación de cómo el pensamiento de Benjamin fue cambiando y madurando con el tiempo, a la vez que incluye varias de sus lecturas claves: textos de sus contemporáneos Ernst Bloch y Georg Lukács, de Paul Valéry, y de Heródoto y Montaigne.
Una de las ensayistas más brillantes y radicales de nuestro tiempo aborda los grandes retos y dilemas del presente a través de una colección de artículos, perfiles y conversaciones. Aparecen en estos textos temas como el feminismo, la cultura queer, los conflictos raciales, las transformaciones sociales pendientes, la violencia, el cambio climático, las sexualidades alternativas, la transgresión y la perversidad.
En los ensayos Maggie Nelson aborda la obra de nombres punteros del ámbito intelectual, literario y artístico en Estados Unidos y otros países. Así, nos encontramos con perfiles de figuras que van de Judith Butler y Eve Sedgwick, dos de las fundadoras de la teoría queer, a Prince; de Natalia Ginzburg y Hervé Guibert a la artista británica Sarah Lucas o la norteamericana Carolee Schneemann; del escritor Ben Lerner al artista Nayland Blake y su exposición No hay agujeros erróneos. También hay luminosos análisis sobre obras de cine de vanguardia como The Deadman, un provocador mediometraje basado en un texto de Bataille, o los experimentos de Matthew Barney y de la animadora de origen iraní Tala Madani.
Entre las conversaciones destacan las que mantiene con Björk, con la estudiosa del feminismo Jacqueline Rose y con la poeta lesbiana Eileen Myles, que fue muy importante en su formación, al igual que la cantante Lhasa de Sela, fallecida demasiado pronto, y a la que dedica un sentido homenaje.