Don Quijote cabalga de nuevo. Pero ahora es una mujer, dama andante que vagabundea entre Londres y Nueva York. No son los libros de caballería los que la han enloquecido y lanzado al mundo, sino la experiencia transfiguradora de un aborto. Y no tiene que vérselas con molinos de viento, sino con los hechiceros de su tiempo: con la historia americana y con Richard Nixon, aún líder de un mundo de pesadilla poblado por dueñas de prostíbulos, transexuales y sacerdotes masoquistas. ¿Y qué busca esta imprevisible Don Quijote? El amor, o quizá solo el conocimiento de lo que es el amor, para así salvar el mundo. Pero que los lectores no se engañen: en el universo de Kathy Acker el amor no es más que una dialéctica de amo y esclavo, una mitología cruel, una ficción del lenguaje inventada por los hombres a espaldas de las mujeres, un conflicto entre poderes.
Como su Quijote, Acker vivió entre Nueva York y Londres y se movió en la escena de vanguardia, con gente como David Byrne o Laurie Anderson. La publicación del libro, en 1986, marcó un punto de inflexión en su obra.
Esta obra reúne, por primera vez, Cinco meditaciones sobre la belleza y Cinco meditaciones sobre la muerte, es decir, sobre la vida, dos libros canónicos en el pensamiento del autor francés. El primer volumen constituye un breve pero intenso diálogo entre la estética occidental, fundamentalmente la renacentista, y la estética oriental, en especial la china, que nos adentra en el misterio de la belleza como luz y como espíritu. Es la belleza lo que, en estos tiempos de miserias, de violencia y de catástrofes naturales, se sitúa como oposición al mal, en el otro extremo de una realidad a la que debemos hacer frente. Por su parte, en el segundo volumen el autor indaga en la dualidad que integran la muerte y la vida para mostrarnos un «doble reino de la vida y de la muerte»; en él, la primera, elevada a su más alta dimensión, supera y engloba a la segunda. Así, François Cheng no pretende en esta obra darnos un «mensaje» sobre la vida después de la muerte ni elaborar un discurso dogmático, sino ofrecer su testimonio de una visión de la «vida abierta».
La primera megafiltración masiva difundió papeles del Pentágono con la novedad del momento: una fotocopiadora. Hoy la tecnología permite publicar miles de archivos para que las audiencias conozcan su contenido sin intermediaciones. La historia de esos hallazgos muestra por qué esta forma de revelar los secretos del poder es, con sus virtudes y defectos, héroes y villanos, una herramienta vital para el acceso a la información y para el futuro de la democracia. El filtrador puede ser un funcionario poderoso, un empresario estafado, un empleado enojado, un espía, un loco, un idealista. La filtración puede llegar en forma de documentos, fotos, videos, audios. Puede ser una cantidad de datos tan grande que se mide en terabytes o una grabación de unos pocos minutos. Lo importante es lo que se revela: corrupción, crímenes de Estado, evasiones millonarias de impuestos, espionaje masivo de ciudadanos o doping. En un mundo en el que casi todo lo que se vende como noticia son declaraciones, propaganda o fake news, las filtraciones -vengan de donde vengan- descubren hechos. Para el autor de este libro, son el último refugio del periodismo. Un periodismo que no se limita a reproducir anuncios y opiniones. Un periodismo que echa luz sobre los manejos más opacos de gobiernos y corporaciones.