De las muchas obras teatrales que escribió Esquilo a lo largo del siglo v a. C., tan solo siete se han conservado completas. A pesar de ello, son suficientes para considerarlo no solo uno de los autores más grandes de la Antigüedad, sino también el escritor que moldeó la tragedia como género literario. Fue él quien adaptó una serie de mitos y los dotó de un estilo dramático que nunca había existido.
Conocer a Esquilo es sumergirse en los orígenes de la tragedia, y quizá el mejor libro para entender la magnitud de sus logros es el lúcido ensayo clásico que Gilbert Murray le dedicó. Aquí están todas y cada una de las claves que hicieron de Esquilo un gigante que alumbró todo el género teatral posterior.
Una apasionada advertencia contra los falsos paraísos terrestres y las utopías convertidas en infiernos en la Tierra.
Cioran sostiene en esta colección ensayos escritos en torno a 1960 que ninguna comunidad puede subsistir sin crearse ficciones y aferrarse a ellas. Las utopías proporcionan los símbolos que guían a las sociedades hacia su porvenir y la imaginación permite entonces estructurar la realidad. Por tanto, más que sueños inútiles, las utopías serían un medio para desarrollar nuevas perspectivas. No nos hagamos, sin embargo, demasiadas ilusiones: para el gran pensador rumano, la perspectiva de un nuevo comienzo y la fiebre de una espera esencial que caracterizan al pensamiento utópico ponen a la libertad en peligro y son la antesala de nuevas y peligrosas servidumbres.