Se cumplen cincuenta años de la muerte del dictador Francisco Franco mientras la nueva ultraderecha española de Vox marca la agenda pública y capta el voto joven, en un contexto mundial conmocionado por los liderazgos agresivos del autoritarismo posdemocrático. El franquismo desaparece de la memoria colectiva como si nunca hubiera existido y, al mismo tiempo, crece en las urnas un neofranquismo desacomplejado que imita las formas chapuceras y los discursos amenazantes de personajes como Donald Trump. Es una inquietante paradoja. Los neofranquistas presentan el pasado más oscuro como una sociedad ideal a recuperar. Reciclan los residuos de la dictadura y los mezclan con ideas copiadas de sus socios internacionales para ofrecer soluciones drásticas y excluyentes, desde las cámaras legislativas, la calle y las redes sociales. Francesc-Marc Álvaro -testigo directo del poder político del Estado desde su escaño en el Congreso- explica las claves del ascenso de una opción populista que pretende conquistar las instituciones con la antipolítica más descarnada. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Este libro propone algunas respuestas para comprender el nuevo paisaje político.
A lo largo de los siglos IV a I a. C., los antiguos griegos desarrollaron un creciente interés por algunos de los pueblos con los que estaban en contacto. A pesar de valorar enormemente su propia cultura, la civilización helena se abrió a apreciar y aprovechar los conocimientos de los que ellos concebían como bárbaros. En este ensayo clásico sobre los intercambios culturales, Arnaldo Momigliano investiga la circulación internacional de ideas que se dieron sobre todo entre Grecia y los romanos, celtas, judíos e iranios, cómo se estableció una relación especial entre ellos y cómo todo ello tuvo consecuencias para que su influencia y dominio intelectual se prolongara en el tiempo.
«Crematorio frío es una obra literaria esencial y un testimonio histórico de insuperable importancia. Debería ser de lectura obligatoria».
Jonathan Safran Foer
Una joya extraviada de la literatura húngara sobre el Holocausto que ha permanecido inédita durante décadas. Un testimonio inigualable de Auschwitz.
József Debreczeni, un prolífico periodista y poeta en lengua húngara, llegó a Auschwitz en 1944 con treinta y nueve años; si hubiera sido seleccionado para ir «a la izquierda», su esperanza de vida habría sido de cuarenta y cinco minutos. «Afortunado», fue enviado «a la derecha», lo que supuso doce aterradores meses de esclavitud en una serie de campos de concentración, culminando en el Crematorio Frío —el supuesto campo-hospital de Dörnhau, donde los prisioneros demasiado débiles esperaban su ejecución.