En Nuestras palabras Rob Riemen selecciona tres de las mejores conferencias magistrales del Nexus Instituut. Cada una de ellas fue una pieza suelta, pero reunidas en un volumen adquieren otra densidad y multiplican su significado.
Abre el libro George Steiner con una reflexión sobre la universidad. El erudito literario y crítico cultural realiza en su texto una acusación inigualable contra la deriva utilitaria del saber universitario y una encendida defensa de la verdadera educación, aquella que quiere saberlo todo, sin límites ni censuras.
El volumen continúa con el poeta, novelista y ensayista polaco Adam Zagajewski, que escribe acerca del significado y el valor de las humanidades en la búsqueda de la libertad espiritual. Bien los conoce un escritor nacido en la antigua Unión Soviética, en el seno de una familia liberal polaca, en la multicultural ciudad de Leópolis, hoy ucraniana.
Por último, Jacqueline de Romilly, la gran humanista francesa. Traductora del griego clásico, defensora de los valores de la democracia ateniense, segunda mujer tras Marguerite Yourcenar en ingresar a la Académie Française, su convincente conferencia resalta la importancia del latín y el griego en la formación de los jóvenes.
La presentación de Rob Riemen, que rastrea en el origen de su amistad con esos tres autores recientemente fallecidos, es, además de una guía de lectura, un retrato humano y literario de estas tres cumbres culturales de Europa.
Una lectura adictiva sobre el poder en la sociedad actual. Lo más cercano a contar con Vito Corleone susurrándote al oído unas cuantas lecciones de vida.
El poder está en la política... pero mucho menos de lo que parece. «La posición es más importante que las piezas», reza la ley 48 de El Padrino. La partida del poder se juega a diario en el trabajo, con los amigos, en el amor, en la relaciones con nuestros hijos o con nuestros padres. Si no sabes de poder, si eres analfabeto en la materia —nos advierte el autor— tu desgracia está cerca, pues el poder es la piedra filosofal de la vida en sociedad. Pero vivimos una época que denosta el poder como gesto ético y que cree que el bien puede prosperar al margen del poder. Podemos seguir la senda de ese error o apostar por conocer las leyes que rigen esta fuerza ubicua, universal y sublime.
El Príncipe de Maquiavelo ilustró con incomparable maestría las leyes del poder en el Renacimiento. Mario Puzo y Francis F. Coppola han hecho otro tanto en nuestro tiempo presente. Las leyes del poder están en El Padrino, en la novela y las películas. Solo hay que organizar lo que está en estas obras y una claridad sorprendente nos ayudará a iniciar el camino de comprender las leyes del poder: reveladas como las de Moisés, inequívocas como las de Newton, crudas como las de Hammurabi.