¿Qué puede salir mal cuando en un país inestable surge un líder inestable?
Meses antes de las elecciones de 2023 a la presidencia de Argentina, Juan Luis González se propuso indagar y aclarar cuáles eran los orígenes y las causas del ascenso político de Javier Milei, una figura que despertaba estupor y fascinación por igual. Después de meses de investigación, lo que tenía que ser un perfil biográfico fue convirtiéndose poco a poco en un relato tragicómico y descarnado de un personaje turbio. Un individuo, hoy presidente, que habla con su perro muerto y que tras su discurso de ruptura con la vieja política personifica todos sus peores rasgos: miembro de un partido que vende sus cargos al mejor postor, que se relaciona con hinchas violentos, que amenaza a las voces discordantes y que recibe ayudas del peronismo que dice combatir. Una historia que, como tantas otras, empezó cuando una de las personas más ricas del país decidió financiar e impulsar este fenómeno mediático en aras de sus propios intereses económicos.
El loco, obra que ha sido reconocida por el Foro de periodismo argentino con un premio por su trabajo de investigación, es una implacable biografía pública y privada de un líder y del propio partido que lo arropa. Pero también es algo más: es la radiografía de una sociedad aterrada, exhausta y aislada de la que Milei es su mejor protagonista.
El doctor Lockyer provee un comentario apropiado sobre todas las mujeres conocidas y no tan conocidas de la Biblia. Descubrirá cómo la vida y el carácter de diferentes mujeres de la Biblia reflejan las situaciones de la mujer de la actualidad.
Más de cuatrocientas entradas concisas y llenas de datos verdaderos, que proporcionan una perspectiva fascinante y motivan a pensar. De gran utilidad ya sea que esté conduciendo un estudio bíblico en grupos, hablando en público o simplemente profundizando tu conocimiento personal de Dios.
El relato de cómo las potencias coloniales europeas negociaron y se repartieron África trazando fronteras ajenas a las etnias preexistentes.
Las fronteras africanas establecidas a finales del siglo XIX destacan no solo por ser “artificiales”, sino sobre todo porque su creación es anterior a la de los estados que delimitan. Las potencias coloniales europeas invadieron el continente y acordaron repartírselo en la Conferencia de Berlín (1884-1885), pero lo que no deja de sorprender es que aquellas fronteras que nada tenían que ver con las etnias africanas anteriores se mantuvieran tras la descolonización. La explotación de los recursos naturales (diamantes, oro, petróleo, coltán…) y los conflictos que alimenta también se han mantenido; son conocidas sus consecuencias en países como Angola, Liberia, Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria o la República Democrática del Congo. Ante el pesado lastre de la herencia colonial, junto con otros factores, cobra relevancia la idea que Mbuyi Kabunda recuerda en el prólogo: “África debe abandonar la lógica de economías rentistas o extractivas que ayer justificaron la colonización y hoy el acaparamiento de sus tierras para empezar a producir para África y para los africanos”.