Frente a lo planetario es un libro fundamental sobre uno de los más acuciantes del presente: el cambio climático. El autor pone el foco en el “proceso de lo planetario” –incluyendo el estado de los océanos, el derretimiento de los glaciares, las placas tectónicas y la evolución de las especies– y plantea una mirada crítica de las formas de vida contemporáneas y una recuperación del lugar de los no-humanos que habitan en la Tierra de la mano de autores como Lynn Margulis, Alfred North Whitehead, Mahatma Gandhi, Naomi Klein, el papa Francisco y Bruno Latour. Pero además de realizar una fuerte crítica al estado del tiempo contemporáneo, Frente a lo planetario, apuesta por una “política del enjambre” con la que personas de distinta cultura, clase social, credo y de diversas regiones del mundo puedan aliarse para reponer las verdaderas prioridades de un planeta en alerta máxima. Una crisis que demanda cooperación y acción, una asamblea militante espiritual pedirá Connolly, para evitar el colapso y el fin de la vida humana.
Para Enrique Krauze, la crítica al poder es un compromiso de larga data que se conecta con la aspiración de que logremos pasar de una presidencia imperial a una institucional. Al final, estas páginas vislumbran la posibilidad de reconstruir la concordia perdida en México, cuyo camino está en la convergencia entre los partidos de oposición y una valiente y activa sociedad civil.
La obra de Pier Paolo Pasolini conforma un archipiélago de poesías, relatos, ensayos, intervenciones, films y documentos que invitan a una constante indagación. Para quien quiera emprender un viaje de exploración así pueden ser de ayuda, al menos, un mapa y una brújula.
En forma de alfabeto (que su autor entiende como un «instrumento ágil, sintético, esencial»), este libro ofrece conceptos y lemas (un mapa) y orientaciones críticas (una brújula) para entrar en la vasta y compleja producción literaria y cinematográfica pasoliniana. Al intentar trasladar el movimiento característico de esa producción (de una obra a otra, de un género a otro, de una forma expresiva a otra distinta), pone al descubierto un andamiaje que crece con el tiempo, articulado ennociones como «sagrado» o «muerte», en figuras como la del padre o imágenes como el cabello, la rosa, las luciérnagas, el cuervo… Un andamiaje que en su movilidad atraviesa y subvierte cualquier idea preconcebida.