La crítica del arte parece inseparable de los dictados del capitalismo y de la industria cultural. Todos los pretendidos o genuinos críticos de arte, que deberían buscar el debate y el fomento de la reflexión, se ven atados de pies y manos –a veces de manera más que voluntaria– a las exigencias del mercado si quieren mantener, e incluso promocionar, su estatus social y laboral. A la larga, no solo se desprestigia el arte y la propia crítica, sino que resulta imposible el fomento de la producción cultural y la formación o el disfrute del público. En esta coyuntura se presenta el dilema: ¿debería el crítico plegarse a las dinámicas económicas o convertirse en un kamikaze cultural condenado poco a poco al ostracismo?
Apartada del mundo exterior, en la celda donde cumple condena por la difusión de «simbología extremista», Daria Serenko comienza a escribir este libro dos semanas antes del 24 de febrero de 2022, fecha oficial del inicio de la invasión rusa de Ucrania. Aislada, apenas adivina la guerra inminente por el clima que se respira y por fragmentos de conversaciones interceptados a los funcionarios. Queda en libertad un día antes del comienzo de los ataques y abandonará Rusia pocos días después. «Deseo cenizas para mi casa». Un título brutal, atronador, un golpe de furia y fiereza para un texto que comienza con la cotidianeidad en un centro de detención y que enseguida alza el vuelo y se transforma en un portentoso libro sobre la guerra y la resistencia; sobre la escritura y el ego; sobre el paso de ser una activista feminista a una antimilitarista; sobre la instrumentalización de la muerte; sobre el exilio y la identidad; sobre la lengua; sobre la necesidad de descolonizar la mente y los valores; sobre la educación heredada generación tras generación y las consecuencias del carácter colonizador y opresor de Rusia; sobre la importancia de matar al padre y, por extensión, a la patria y al Estado, a lo que siempre consideraste tu hogar; sobre la culpa, la vergüenza y la responsabilidad política y social. Testimonios, cuentos, entrevistas imaginarias, sátiras hiperbólicas, listas y poemas... Todos los géneros y registros de voz se entrelazan en un caleidoscopio breve pero abrumador para componer una condena contundente y, a la vez, poética de la política represora de Putin y de los devastadores efectos de la guerra.
Swimming Underground: Mis años en la Fábrica Warhol es el relato de Mary Woronov, superviviente del período de la Fábrica de Andy Warhol a finales de los años sesenta. Seducida por el glamour decadente de la escena que giraba en torno al artista, Woronov dejó la universidad, apareció en numerosas películas de serie B, actuó en varias ocasiones con The Velvet Underground y se sumergió en la cultura de la droga que imperaba en el Nueva York más marginal.
En este libro la protagonista arrastra al lector a un viaje surrealista en el que refleja de primera mano su fascinación por este círculo de artistas (Lou Reed, Nico, Gerard Malanga, Ondine), por las drag queens de la Fábrica, las fiestas y los excesos. Viajamos con ella desde el entusiasmo inicial por pertenecer a esta contracultura hipster hasta la absoluta pérdida del control debido a su adicción a las anfetaminas: estas memorias frenéticas son un retrato veraz de una época desde el punto de vista de alguien que lo vivió intensamente y desde dentro.