Pocos personajes históricos despiertan un interés tan universal como este extraordinario caudillo de la paz, que fue llamado Mahatma («Alma Grande») Gandhi, líder del movimiento nacionalista de India y organizador de la resistencia civil contra la dominación inglesa. Es sin lugar a dudas el profeta de una vida liberada que extiende su ascendiente sobre millones de seres humanos de todo el mundo en razón de su heroísmo, excepcionales virtudes y por su vida ejemplar. Siempre habrá alguien que encontrará en tan raro ejemplo de santidad la señal de una fortaleza y una severa realidad que no se encuentran en una vida de común benevolencia, moralidad convencional y vaga afectación ascética, que es todo cuanto muchos maestros pueden ofrecer.
Enrique Alberto Kogan nos lleva en un viaje íntimo y fascinante a través de las páginas de sus memorias en "Toda una vida loca". Con una sinceridad que desarma y un estilo narrativo audaz, Kogan revela sus triunfos y fracasos, secretos nunca contados, y las lecciones aprendidas en su camino.
Desde una infancia y juventud repleta de travesuras hasta sus aventuras como mochilero por el mundo, el autor narra cómo sus experiencias en distintas ciudades moldearon su carácter.
Nos habla de sus negocios, desde los primeros pasos hasta la creación de sus bien recibidas publicaciones, enfrentando enemigos en la cima del éxito y sobrellevando las duras pruebas del mercado hispano en los Estados Unidos. Con desfachatez y sin tapujos,
Enrique nos cuenta sobre sus amistades fieles y los traidores que lo rodearon. Nos invita a conocer a las mujeres que formaron parte de su vida, cada una dejando una huella (o no). "Toda una vida loca" es más que una autobiografía.
A través de sus páginas, Enrique Kogan nos enseña que la vida es un tobogán lleno de altas y bajas, y que lo importante es seguir adelante. Una lectura imprescindible para quienes buscan una historia de vida contada con sinceridad y el corazón en la mano.
Pocas escritoras de finales del siglo XX y principios del XXI han sido más leídas, han aunado tantos premios, crítica y lectores y han suscitado tal admiración y amor como Almudena Grandes. Lectora voraz, Almudena escribió para que su generación lograra ser tan moderna como lo había sido la de sus abuelas durante la Segunda República. Empeñada en recuperar las huellas de un pasado oculto por la dictadura, investigó, descubrió y ficcionó los márgenes de un país olvidado, haciendo de la memoria el eje central de su obra literaria y convirtiéndose en una rastreadora de personajes y de historias. Pero Almudena no solo tenía el secreto de la literatura, sino que supo acertar con la vida para mantener siempre la alegría intacta. Estas páginas son un viaje por los años y las palabras de una mujer comprometida con su tiempo, pero, sobre todo, con los libros.
Como otras autoras de su generación, Aroa Moreno Durán creció leyendo a Almudena Grandes y tuvo la gran suerte de conocerla. En este libro reivindica su memoria y su obra y, junto con Ana Jarén, le rinde un emocionado homenaje.