El ser humano tiene el privilegio de tener el órgano más complicado que hay en la naturaleza: el cerebro. A pesar de las investigaciones y de las aproximaciones que se han realizado en cuanto a su funcionamiento, sigue siendo un misterio. Los trastornos cerebrales son múltiples y variados, pudiendo acontecer en cualquier momento de la vida de una persona. Las observaciones médicas ante ciertos trastornos cerebrales como una demencia ponen de relieve que junto al deterioro cerebral también existe una progresiva disolución del sujeto. Lo mismo puede ocurrir en las enfermedades mentales u otras que tienen repercusiones nefastas.
El «Hecho Extraordinario» es un documento autobiográfico de excepcional interés. Se trata de una carta que García Morente dirigió, en septiembre de 1940, al doctor José María García Lahiguera, y que se hizo pública después de la muerte del autor.
Describe una experiencia personal que cambió el rumbo de su vida. Con palabras perfectamente comprensibles, los cuatro escritos que aquí se recogen hablan de la relación entre razón y fe. Son ideas inteligibles, equilibradas y profundas. El pensamiento de un filósofo que recobra la fe en la plena madurez de su razón. «Y postrado de rodillas escribe, perdida la mirada en el lejano horizonte del caserío de París, recité con íntimo fervor una vez más el Padrenuestro, entregando libremente toda mi voluntad en las manos llagadas de Nuestro Señor Jesucristo».
El miedo es un aliado que nos protege de las dificultades que la vida pone continuamente en nuestro camino
El miedo, la emoción primaria directamente relacionada con la supervivencia, es un don natural que debemos percibir como un aliado. Pero, ¿qué sucede cuando el miedo se vuelve patológico, y se transforma en ansiedad, pánico, fobia, haciendo de la vida de la persona un verdadero infierno?
En este libro, después de presentar las diferentes formas en que se manifiesta el trastorno fóbico y explicar sus mecanismos fundamentales, Giorgio Nardone propone una serie de casos extraídos de su experiencia terapéutica, que van desde las fobias sociales, el miedo a las enfermedades, las monofobias y las fobias sin pánico, hasta los delirios fóbicos.
El miedo, gestionado como recurso, permite a los pacientes realizar hazañas, a veces extraordinarias, y sacar el máximo provecho de sus recursos personales, activados precisamente gracias a los mecanismos emocionales que los ponen en marcha.