En la obra de Arthur Schopenhauer, pensador misántropo y pesimista denostado por sus amargas invectivas, el lector no encontrará candidos pensamientos con los que acompañar plácidamente el paso de los días. Sin embargo, se equivocará si busca en el autor tan solo una amarga visión de la vida, severos diagnósticos sobre la época que le tocó vivir o incluso, en último término, una exhortación al suicidio. Como muestra la presente selección de textos, a cargo de Ernst Ziegler, lo que brota de su pensamiento es la convicción de que debemos comenzar a vivir de nuevo cada día, pues resulta todo un arte permanecer con vida.
«La única forma de existencia es el momento presente, que es también la posesión más segura, aquella que nadie nos podrá arrebatar jamás.» Arthur Schopenhauer
Resiliencia: dícese de lá resistencia que ofrece un cuerpo a la rotura por golpe o dé lá capacidad liumana de asumir con flexibilida^situaciones límite y sobreponerse a ellas.
Tras superar una difícil infancia marcada por lá muerte de sus padres en un campo de concentración nazi y su posterior paso por distintos orfanatos y centros de acogida, Boris Cyrulnil< adoptó el concepto de «resiliencia» y lo aplicó al campo de la psicología infantil para demostrar y explicar cómo todo niño puede volver a empezar después de haber sufrido una experiencia traumática. Maña Callas o Georges Brassens son dos de los casos más célebres, pero hay muchos más ejemplos en las páginas de este libro que ponen de manifiesto que ninguna herida es un destino, que un niño traumatizado no está condenado a convertirse en un adulto fracasado y que alguien que ha sido maltratado en la infancia no tiene por qué convertirse en un futuro maltratador Un libro de éxito internacional que ha cautivado a miles de lectores y un referente imprescindible en el campo de la psicología moderna.
Eric Hobsbawn dedicó este libro a unos personajes que no suelen aparecer en los libros de historia, aunque hayan dejado un legado más importante para nosotros que el de muchos reyes, ministros y generales. Gente poco corriente, como los héroes de una tradición radical que va de los destructores de máquinas de la primera industrialización hasta nuestros días, pasando por los «zapateros políticos». Como los guerrilleros de Vietnam, los estudiantes de mayo de 1968 o los protagonistas de la «revolución sexual». O finalmente, como los hombres del jazz, que acierta a situar en el lugar que les corresponde por justicia en la historia de la cultura del siglo XX.