La historia real sobre la odisea que vivieron tres mujeres para salvar los diarios de un fascista italiano de la Gestapo.
En 1944 se hicieron públicos los diarios secretos de Galeazzo Ciano, ministro de Relaciones Exteriores de Italia, en los que registraba los crímenes y planes nazis de los que se enteraba en sus reuniones con ellos. Sin embargo, poco se sabe sobre las tres mujeres que arriesgaron sus vidas para que estos llegaran a los Aliados, quienes luego los usarían como evidencia contra los nazis en los juicios de Núremberg.
Cuando Galeazzo fue apresado, Edda Mussolini les dio a Hitler y a su padre un ultimátum: liberar a su esposo o correr el riesgo de que filtrara los diarios a la prensa. Hitler y Mussolini los buscaron en vano durante meses.
Posteriormente, Hilde Beetz, espía alemana cuya misión era seducir a Galeazzo para encontrar sus escritos, se enamoró de él y unió fuerzas con Edda. Una tercera mujer se sumó a este increíble plan —Frances de Chollet, espía casi accidental y esposa de un banquero estadounidense- cuando Edda huyó a Suiza con la ayuda de Hilde, tras la ejecución de Galeazzo. Frances fue el último eslabón para hacer llegar los diarios a los estadounidenses y cumplir así el deseo de Galeazzo.
La milla extra es una historia real sobre un viaje caritativo en bicicleta a través de Sudamérica que cambió una vida. Evan, un artista de alabanza estadounidense y ciclista principiante, se embarcó en una difícil misión que lo desafiaría más que nunca. Lo hizo con un equipo que incluía a dos ciclistas paralímpicos, ambos con una pierna. El viaje estuvo repleto de percances, planes desordenados y fue mucho más duro de lo que Evan pensaba.
Sin embargo, La milla extra es algo más que un paseo en bicicleta y afrontar las pruebas de viajar desde la costa pacífica de Chile hasta la costa atlántica de Argentina. A lo largo de esos mil kilómetros, Evan vio que Dios estaba obrando de manera poderosa. ¡Vidas estaban siendo transformadas frente a sus ojos!
Este libro es una gallarda reivindicación de España y de sus métodos de colonización en el Nuevo Mundo. Avalora y encarece esta reivindicación el ser obra espontánea, desinteresada, y por ende imparcial, de un ilustrado escritor norteamericano, y fruto de sus estudios, investigaciones y concienzudos juicios. Basta leer el prefacio de su libro para poder apreciar el móvil que le impulsó a escribirlo y la sinceridad y entusiasmo que puso en su labor: «Porque creo que todo joven sajónamericano ama la justicia y admira el heroísmo tanto como yo, me he decidido a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es sencillamente porque hemos sido mal informados.