Mistral. Una vida es la biografía más completa hasta la fecha de una poeta esencial de la literatura moderna. Elizabeth Horan, reconocida especialista en la premio Nobel, reconstruye sus pasos a partir de la lúcida revisión del archivo personal de la autora, cuya impresionante correspondencia le permite indagar en sus errancias, dolores y pasiones, pero sobre todo en su carácter incomparable. Su infancia en Elqui, sus afectos y alianzas clave, sus años como profesora en distintas ciudades de Chile, sus vínculos con Argentina, su relación íntima con Laura Rodig, su temprano contacto con Neruda y otros destacados escritores y políticos chilenos son expuestos con detalle en este proyecto colosal.
Una investigación minuciosa de largo aliento que muestra aspectos poco conocidos de la biografía de Mistral y repasa sus vicisitudes así como el trato con su círculo más cercano. Un título imprescindible para redescubrir a esta gran autora chilena que se revela ante todo como una férrea voluntad, como alguien que supo moverse con astucia y firmeza en un mundo adverso para llegar a ser quien se propuso.
Este brillante ensayo subraya la profunda ambigüedad de sus protagonistas y defiende que nada de lo que vemos en pantalla -fetichismo, voyeurismo, amour fou- puede entenderse sin reparar en las ficciones que mueven a los personajes: del amor romántico al psicoanálisis, la imagen de clase o el pasado colonial de San Francisco. El autor discute las acusaciones de misoginia que se han elevado contra Hitchcock y la película, rastrea sus fuentes literarias y cinematográficas, evalúa su posición en la historia del medio -¿apoteosis del cine clásico o comienzo del cine moderno?- y repasa la contribución de quienes ayudaron al auteur británico a completar su proyecto más personal. Vértigo enseña que mirar y ver son cosas distintas; Ficción fatal invita a reconsiderar una obra de arte que ha sido malinterpretada con frecuencia y sobre la que nunca se acaba de decir la última palabra.
09.07 a.m. 12 de abril de 1961. En un cohete de alto secreto, un joven ruso se sienta en una minúscula cápsula encima del misil balístico intercontinental más potente de la Unión Soviética, diseñado originalmente para transportar una cabeza nuclear, y despega hacia el cielo. Se llama Yuri Gagarin y está a punto de hacer historia. Viajando a casi 18.000 millas por hora, Gagarin da la vuelta al mundo en solo 106 minutos. Desde sus ventanillas ve la Tierra como nadie lo había hecho antes, cruzando un atardecer y un amanecer, atravesando océanos y continentes, siendo testigo de su belleza y su fragilidad. Aunque el lanzamiento se inicia en total secreto, a las pocas horas de su aterrizaje se ha convertido en una celebridad mundial: el primer ser humano que abandona el planeta. Más allá cuenta la emocionante historia de aquel vuelo épico, en plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la URSS se enfrentaban al otro lado del telón de acero y asumieron enormes riesgos para ser los primeros en llevar a un hombre al espacio: los estadounidenses a la luz de los medios de comunicación y los soviéticos en la clandestinidad.