En todas partes se plantea la misma terrible pregunta, que desde hace dos siglos avergüenza al mundo entero: ¿Cómo hacer trabajar a los pobres allí donde se ha desvanecido toda ilusión y ha desaparecido toda fuerza? El espectáculo es el mal sueño de la sociedad moderna encadenada, que no expresa en última instancia más que su deseo de dormir. El espectáculo vela ese sueño. La mercancía es la ilusión efectivamente real, y el espectáculo es su manifestación general. Cuando la Masa de mercancías se aproxima a lo aberrante, lo aberrante en cuanto tal se convierte en una mercancía específica. Emanciparse de las bases materiales de la verdad tergiversada: he ahí en lo que consiste la autoemancipación de nuestra época. La verdad de esta sociedad no es otra cosa que la negación de esta sociedad. Este libro ha de leerse tomando en consideración que se escribió deliberadamente contra la sociedad espectacular. Sin exageración alguna.
La prosperidad del mal es un sorprendente viaje que muestra cómo la economía da vida a la sociedad. Un inmenso fresco que va desde el Imperio Romano al de Hollywood, de la crisis de los años treinta a la de las hipotecas subprime, de la Alemania del káiser a la China contemporánea. El propósito de Cohen es responder a una p regunta: ¿cómo Occidente, que ha sacado a la humanidad de su situación de hambre y de miseria, ha podido acabar sumido en dos guerras mundiales? ¿Cuál es el defecto, el vicio oculto, que ha aniquilado Europa? El mundo se occidentaliza además hoy a toda velocidad. ¿Podrían repetirse las tragedias europeas en Asia u otros lugares? ¿Logrará el planeta evitar un nuevo suicidio colectivo, esta vez ecológico? En definitiva, ¿sabe el capitalismo a dónde arrastra al mundo?
Escrito desde los antípodas ideológicos y espirituales de esta corriente de pensamiento, "Nacionalismo" (1960) es uno de los exámenes más lúcidos y estimulantes que jamás se hayan escrito acerca de este fenómeno. En él Elie Kedourie (1926-1992) alumbró una obra seminal para la comprensión cabal de un movimiento alumbrado por el "sueño" romántico en el siglo XIX, en el que conoció su auge, pero que se prolonga conflictivamente aún hasta nuestros días.