Desde hace algunas décadas, las solicitudes de cambio de sexo entre niños y adolescentes se han disparado de forma alarmante, tanto en Estados Unidos como en Europa. El peso de la cultura LGBTQI ha dado una mayor visibilidad a la «disforia de género», que traduce una sensación de inadecuación entre el sexo de nacimiento y el que se «siente».
Bajo la premisa progresista de que librarse de las diferencias anatómicas y genéticas entre los sexos es algo emancipador, el transgenerismo pretende abolir el «binarismo» de género y legitimar la sensación de haber nacido en el «cuerpo equivocado».
Se le hace creer así al niño que puede estar experimentando problemas de identidad sexual en su etapa de inmadurez, que puede «autodeterminarse» y elegir su sexo en función de sus vivencias. Varios países están avanzando hacia una legislación en la que basta con querer cambiar de sexo para poder hacerlo, sin el consentimiento de los padres ni el consejo médico, y basándose únicamente en los sentimientos, que se erigen como la verdad.
Cómo la cultura woke nos empobrece intelectualmente y amenaza la democracia
Cada vez son más las voces que se alzan contra la insaciable tiranía de la corrección política. David Mamet, uno de los autores más importantes de las últimas décadas en Estados Unidos, expresa en estas páginas su hartazgo con la pendiente resbaladiza de la cultura de la cancelación y con la asfixiante atmósfera del neopuritanismo.
En Himno de retirada, el dramaturgo critica, se burla y disecciona el virus de la ideología de género, la Racial Theory y el resto de ideas que plantean una amenaza existencial para Occidente. En esta recopilación de ensayos, Mamet proclama un canto fúnebre por el librepensador en un momento en que las universidades, los medios y la política se han infestado de este moralismo pacato e intransigente.
En estas páginas se examina el descenso de Estado Unidos a los infiernos de la barbarie en los últimos años, auspiciado por la censura de la libertad de expresión en pos de evitar la ofensa a colectivos minoritarios. Mamet advierte de que la proliferación de literatura moralizante y adoctrinadora está creando entre las nuevas generaciones una mentalidad dogmática que impide asumir el carácter disruptivo, provocador, conflictivo e incómodo que ha caracterizado a la producción cultural bajo la civilización occidental.
La cultura de nuestro tiempo ha consagrado la idea de que la moralidad de las personas está determinada por su condición étnica, sexual o socioeconómica, en lugar de por sus elecciones éticas. Por eso, esta apelación irónica, melancólica y mordaz a enfrentarnos al matonismo cultural es un soplo de libertad en una época en la que el emotivismo está destruyendo la posibilidad del debate racional.
La cuestión de la energía se halla más que nunca en el corazón del debate público y la agenda política. Sabemos que la transición energética es inevitable porque es el único modo que tenemos de luchar contra el cambio climático, pero ésta no es un mero asunto técnico que deba dejarse en manos de empresas y tecnócratas, sino una cuestión política que requiere de amplio debate, participación ciudadana y luchas populares. Porque transiciones puede haber muchas: por ejemplo, las que busquen un enésimo enriquecimiento de los gigantes del oligopolio eléctrico o las que aspiren a la democratización de los recursos y la protección de la naturaleza. Así, «Molinos y gigantes» es, en primer lugar, una invitación a conocer la historia política y económica que hay detrás del sector eléctrico español, desde los acuerdos personales del caudillo con el presidente ultracatólico de Hidrola (actual Iberdrola) hasta la liberalización del sector decretada por el Gobierno de Aznar y la imbricación posterior de las energías renovables en los sucesivos booms del ladrillo. En segundo lugar, este libro realiza una lectura crítica del modelo que caracteriza el desarrollo eólico en el Estado español, dominado por grandes empresas, con un enfoque extractivo, concentrado en zonas rurales donde produce una importante degradación de la vida de sus habitantes, sin apenas preocupaciones medioambientales y falto de mecanismos de participación democrática. Para ello, Jaume Franquesa ―en la línea de autores como David Graeber o James C. Scott― toma como zona de estudio el sur de Cataluña, la región más nuclearizada de España y entre las de mayor densidad de parques eólicos, donde ha vivido durante años y recogido los testimonios de sus vecinos, que llevan décadas luchando por defender su tierra y sus raíces frente al gran oligopolio eléctrico, y nos recuerdan: «Renovables sí, pero así no». En definitiva, la transición energética sólo será real si garantiza un mundo rural vivo y la dignidad de sus habitantes