Resultado de tres conferencias pronunciadas en los Estados Unidos en el año 1963, el " Ensayo sobre las libertades " de Raymond Aron (1905-1983) se enmarca en el contexto de los debates intelectuales del mundo cultural de la Guerra Fría. La obra refleja con claridad el compromiso del sociólogo y filósofo frances con la defensa de los principios del liberalismo político y sus páginas destacan por su tenaz reivindicación del valor de la libertad individual, del pluralismo, y por la preocupación por las condiciones para su florecimiento, conservación y desarrollo. Convertido en un clásico de las ciencias sociales, en este libro Raymond Aron ofrece un profundo análisis de la complejidad de las sociedades contemporáneas de posguerra y pone sobre la mesa preguntas que, a todas luces, hoy tienen plena vigencia: ¿Tiene sentido hablar de "la libertad" en vez de estudiar "las libertades"? ¿Existe una correlación entre el nivel de vida y la viabilidad del modelo democrático liberal de tipo occidental? ¿Que porvenir reserva a los valores liberales el desarrollo de una sociedad tecnológica y centralizada?
La Revolución francesa no solo hizo tambalear la política europea de su tiempo; en la ciudad alemana de Jena, una generación de jóvenes poetas, filósofos y escritores decidió, hacia 1800, repensar de nuevo el mundo. Los hermanos Schlegel junto con sus esposas, filósofos como Schelling, Fichte o Hegel, y poetas como Novalis o Tieck se congregaron en la pequeña ciudad universitaria para edificar una "república de espíritus libres". Además de cuestionar las tradiciones y la sociedad, contribuyeron a transformar nuestra comprensión de la naturaleza, la libertad y la entera realidad humana. Peter Neumann relata la portentosa existencia de esta comunidad de hombres y mujeres libres que sentaron las bases para la irrupción de la modernidad.
Cuando Jake Adelstein se incorporó al departamento de policía del mayor diario de Japón, el Yomiuri Shinbun, solo tenía 24 años, y le faltaba mucho para dominar los códigos de este país, muy diferente de su Missouri natal. Primer y único periodista extranjero en incorporarse a la redacción de un periódico japonés, cubrió durante doce años casos relacionados con extorsiones, asesinatos, tráfico de personas, corrupción fiscal y la mafia Yakuza. No dudó en adentrarse en los bajos fondos de la capital donde reinan el vicio y la decadencia, y contra todo pronóstico, se convirtió en el interlocutor preferido de la mayor organización criminal de Japón, mientras seguía colaborando con la policía. Una posición peligrosa que le obligó a entrar en un juego cuyas reglas desconocía. Cuando su última investigación destapó un escándalo que se propagó desde las calles saturadas de neón de Tokio hasta los relucientes salones del FBI, empezó a temer por su vida.