En la década de 1930, mujeres y hombres de Gran Bretaña, Europa y Estados Unidos se dirigieron a España para formar parte de lo que consideraban una lucha histórica por la libertad frente al fascismo: la guerra civil española, un conflicto que galvanizó a decenas de miles de voluntarios de todo el mundo. Mañana tal vez el futuro sigue a un puñado de extraordinarias figuras, la mayoría de ellas mujeres, decididas a vivir con valor y convicción.
Para entender cómo supieron que había llegado el momento de actuar, Sarah Watling bucea en diarios, cartas y manifiestos perdidos, y descubre un tesoro de obras de mujeres que a menudo quedaron en la sombra. Watling entrelaza los viajes de la joven periodista estadounidense Martha Gellhorn y la experimentada radical Josephine Herbst; las escritoras y compañeras británicas Sylvia Townsend Warner y Valentine Ackland; la rebelde aristocrática Jessica Mitford y la poeta inconformista Nancy Cunard, trazando un mapa de sus experiencias y relatos de la guerra civil española tanto en la literatura como en la vida. Analiza la cautelosa posición de Virginia Woolf, que fracasó en su intento de mantener a su familia al margen del conflicto, y rastrea las historias de la enfermera afroamericana Salaria Kea, la fotógrafa judía Gerda Taro y muchas otras, ahondando en la decisión de cada una de enfrentarse a la historia en aquella contienda.
Óscar Calavia se mueve con maestría entre las fuentes directas para aportar su particular visión crítica del Imperio español en América, huyendo al mismo tiempo de la imperiofilia y de la caricatura. Este libro se escribe —nos dice— porque reducir el pasado a la contabilidad de hazañas y fechorías es un modo de desperdiciarlo.
En enero de 1907, cuando solo tenía veintiún años, Natacha Klimova fue condenada a muerte por participar, junto a otros miembros del movimiento maximalista, en un atentado contra el ministro del Interior del régimen zarista. La pena fue conmutada por cadena perpetua, pero antes, mientras esperaba la sentencia, Klimova había escrito a su familia una extensa carta que acabó publicada en la prensa y que conmovió a buena parte de la sociedad rusa. La historia de Natacha Klimova no había hecho más que empezar.
Pero ¿quién fue Natacha Klimova? ¿Cómo llegó una joven de la nobleza de Riazán a colaborar en el mayor atentado terrorista de la Rusia prerrevolucionaria? ¿Cómo consiguió escapar de prisión y qué fue de ella durante su vida como fugitiva?
Maud Mabillard decidió seguir la pista de Klimova y reconstruir su historia a través de cartas, documentos policiales y testimonios de quienes la conocieron. El resultado es esta Flor roja que, además de llenar los vacíos biográficos de Natacha Klimova, ayuda también a componer el complejo puzle político y social de la Rusia de comienzos del siglo xx.
Un texto en el que habitan ideólogos, espías, campesinos o literatos —Tolstói y Mayakovski, entre otros, transitan por estas páginas— y que, sin perder el rigor del documento histórico, adquiere por momentos la tensión de una trama policial.