¿Qué relación guarda la política con la ficción? ¿Por qué decidimos creer en ciertas ideas políticas en lugar de en otras? ¿Cómo influye la ideología en nuestra forma de imaginar el futuro individual y colectivo?
Jorge Lago y Pablo Bustinduy abordan estas preguntas a partir de un diagnóstico histórico: vivimos un tiempo de crisis profunda de las ficciones políticas tradicionales. El ciclo ideológico posterior a la crisis financiera ha dado lugar a una sensación general de agotamiento que, con el auge global de la extrema derecha, el cataclismo de la pandemia, la crisis climática y la guerra de Ucrania, amenaza con teñir de pesimismo cualquier idea de futuro.
Hoy, mientras se expanden los relatos complotistas, catastrofistas y etnicistas, cuesta pensar nuevas formas de emancipación o de futuro compartido distintas de la defensa de una idea mínima de bienestar o de la mera supervivencia del planeta. Este libro se plantea por qué hemos llegado a esta encrucijada, invitándonos a producir nuevas ficciones que den forma a horizontes políticos diferentes.
¿Ya llegamos? recoge los ensayos escritos por Berman durante la última década, donde por una parte ahonda en el proceso de desmoronamiento de la hegemonía estadounidense, y cómo factores como el crecimiento de la deuda y la pérdida de libertades civiles y vigilancia masiva de sus propios ciudadanos son una prueba irrefutable del mismo, entre varios ejemplos más. Igualmente, reflexiona sobre temas vinculados con la identidad individual, la obsesión y la transferencia pues, como ha dicho en una de sus frases más célebres: «Una idea es algo que posees, la ideología es algo que te posee a ti». Así que Berman explora lo que parecería ser la necesidad humana de aferrarse a algún sistema de creencias dado, en buena medida debido a la incapacidad de afrontar asuntos como el silencio o el vacío.
Finalmente, con una mirada también hacia el futuro, Berman se pregunta qué alternativas puedan existir frente a la descomposición, delineando modelos alternativos donde el crecimiento, la expansión y acumulación ilimitadas no sean ya los ejes rectores que estructuran buena parte de la vida en sociedad.
Desde hace más de un siglo, los efectos de una urbanización que está convirtiendo el mundo en una inmensa metrópolis son de una evidencia cada vez más palpable. Entre el París de la segunda mitad del siglo XIX y el Berlín de las primeras décadas del siglo XX se produjo una gran transformación urbana, un proceso decisivo dictado por las renovadas exigencias del capitalismo avanzado. El dogma del utilitarismo y el productivismo de la ciudad contemporánea provocaría una radical mutación social, política y antropológica, forjando una experiencia urbana que, en sus fundamentos, es la misma que seguimos viviendo hoy.
Si Simmel, Kracauer y Benjamin fueron los primeros en describir las peculiaridades de esa mutación, una generación de artistas, arquitectos, escritores y gran parte de la vanguardia, intuyendo las peligrosas consecuencias, trató de oponerse a ella, y se convirtió en parte activa del movimiento revolucionario. Una nueva idea del arte y de la felicidad se abrió paso, ensayada literalmente en las barricadas, en la convulsión de su tiempo, identificando el enemigo a combatir precisamente en la disciplina aniquiladora de las nuevas ciudades.
Este ensayo reconstruye la génesis del espíritu de la metrópolis capitalista, recuperando las voces de quienes trataron de concretar la idea benjaminiana de revolución como activación del freno de emergencia del tren del «progreso» lanzado hacia el abismo. Voces de un pasado reciente que siguen cargadas de una urgencia determinante.