No sabemos qué te ha llevado a sentir curiosidad por este libro. Tal vez estés pasando por una etapa con un alto nivel de estrés. Quizás sufres una gran saturación de trabajo. O estás empezando a comprender las responsabilidades que conlleva tener un hijo. O puede que estés viviendo una tormenta emocional como consecuencia de una nueva relación fallida. Sea lo que sea, seguro que puedes encontrar las palabras justas dentro de la sabiduría estoica.
EnCómo ser un estoico, el filósofo Massimo Pigliucci ofrece el estoicismo, la antigua filosofía que inspiró al gran emperador Marco Aurelio, como el mejor camino para conseguirlo. Mediante una conversación entre el mismo Pigliucci y Epicteto, el antiguo esclavo convertido en maestro, y un sinfín de consejos, ejercicios prácticos y propuestas de meditación, este libro se convierte en la guía esencial para vivir la vida según las pautas del estoicismo y encontrar las soluciones que esta filosofía práctica puede aportar a nuestros problemas modernos.
En nuestra sociedad, incluso en el discurso público y en los enfrentamientos geopolíticos parece imponerse de nuevo la violencia. ¿Debemos resignarnos? ¿Es ingenuo desear un futuro más pacífico? ¿Puede la política y la ética marcar el rumbo hacia una vida más feliz? El autor, profesor de filosofía y comprometido en la vida política en su país, organiza conferencias que reúnen anualmente a miles de espectadores. Por primera vez plasma este proyecto en un libro, con tres contenidos principales en torno a la esperanza: un mundo sin violencia, la posibilidad del progreso y la búsqueda de la felicidad. Apoyándose en los clásicos y con el tono reflexivo y educativo de sus intervenciones, Bellamy nos ofrece la oportunidad de replantear el rumbo de nuestras vidas y encontrar nuestro verdadero lugar en la historia.
¿Cuál es la distancia que separa una obra de arte valiosa de la que no lo es? ¿Acaso es una mera cuestión de gusto, de bagaje, de canon, de accesibilidad, de marketing? Juan Cárdenas aventura en este libro una teoría: «Todo gran arte trae consigo la marca de la ligereza». No es tan fácil distinguir lo ligero de lo pesado, pero hay algo que está claro: la fuente primordial de la ligereza es el placer. El arte da placer no porque imite a la vida, sino porque es capaz de traducir sus leyes secretas al lenguaje de las formas sensibles. Y la vida es ligera, fugaz, esquiva, grácil, vulnerable y resistente de un modo inexplicable. En su afán por desentrañar este concepto, el autor nos lleva de la mano por una serie de cuestiones esenciales para reflexionar sobre lo que hoy consideramos digno de admiración, ya sean las modas, lo militante, las inercias del mercado, la posibilidad de la utopía o el lado oscuro de uno de los mantras de la sensibilidad contemporánea: la búsqueda de la autenticidad. Un recorrido original que acaba por ser, además, una manera de esclarecer los mecanismos de su propia escritura. La precisión y la afabilidad de su prosa, la plasticidad de sus ideas y su deslumbrante capacidad para exponerlas de una forma tan sencilla como profunda hacen de La ligereza un ensayo estimulante y fértil, una grieta luminosa en el imperturbable territorio de lo mayoritario.