¿Sabías que los descendientes del emperador azteca Moctezuma recibieron una pensión hasta el siglo xx debido a su condición nobiliaria? ¿Conoces de qué forma está emparentada la monarquía española con la Santa Sede? ¿Imaginas cómo se formaban los bandos cortesanos y se fraguaban conspiraciones palaciegas? ¿Te sorprende que se hayan podido adquirir títulos nobiliarios por un «módico» precio?
Desde sus orígenes en la Reconquista hasta la actualidad, esta obra nos sumerge en las intrigas, rarezas y curiosidades de la nobleza española a lo largo de la historia; y desentraña los entresijos de un grupo social que ha dejado una huella indeleble en la historia de España.
¿Sabrías decir quién fue el último valido de la monarquía española? ¿Y cómo eran recibidos los virreyes en el Nuevo Mundo? ¿Imaginas cómo era el protocolo del cortejo en los salones de baile decimonónicos? ¿Te sorprende que el asesinato del presi-dente Kennedy esté basado en un magnicidio español? ¿O que la historia real de un falso barón patrio haya llegado a Hollywood? ¿Y que durante la posguerra las niñas españolas jugasen con muñecas «Cayetanas» inspiradas en la duquesa de Alba en lugar de hacerlo con Barbies?
Descubre los misterios detrás de la concesión de títulos, la jerarquía social y los cambios en los privilegios a lo largo del tiempo. ¿Por qué un aristócrata pagaría por un título en pleno siglo xxi? ¿Cuál es el verdadero valor de poseer un título nobiliario hoy en día? La autora aborda estas preguntas y más, desmitificando la nobleza y explorando su significado en el contexto moderno. Con un estilo ameno y lleno de detalles, este libro es esencial para quienes buscan comprender la historia, la cultura y las complejidades sociales que han moldeado la trayectoria de España a lo largo de los siglos.
El franquismo nunca quiso olvidar la guerra civil y, desde el inicio de la dictadura, ese recuerdo se concretó en miles de monumentos erigidos en pueblos y ciudades de todo el país. Bajo el control de las autoridades, el mito de los «caídos por Dios y por España» fijó la dicotomía entre los buenos y los malos españoles, sometió y unificó la memoria a unos fines políticos partidistas y nacionalizadores, enalteció y legitimó al dictador, determinó el espacio público e incluso los materiales que utilizar, y estableció en el mausoleo del Cuelgamuros su ideal estético, político e ideológico. A través de una ingente y diversa documentación, el historiador Miguel Ángel del Arco Blanco reconstruye tanto la historia concreta de aquellos monumentos diseminados por toda la geografía, como su papel en la propagandística y manipuladora memoria franquista sobre la guerra civil, cuyos vestigios —físicos e ideológicos— han condicionado el relato, el recuerdo y el paisaje de la historia contemporánea de España.
Cruces de memoria y olvido extiende su cronología hasta el presente, para analizar la gestión de los monumentos —desde la demolición, resignificación o conservación de las cruces locales al icónico Valle de los Caídos— y para examinar las llamadas «batallas por la memoria», donde a menudo se contraponen criterios políticos, ideológicos e historiográficos. Y es que, como nos recuerda su autor, «es esencial que las democracias no inhiban y propugnen una memoria plural sobre el pasado traumático que a todos nos hiere. Es el modo de dignificar la memoria de las víctimas e integrar y asumir el dolor que duerme en él».
Explora los aspectos más desconocidos y sorprendentes de la Segunda Guerra Mundial de la mano de uno de los mayores expertos sobre el conflicto bélico en nuestro país.
Un volumen lleno de anécdotas curiosas y poco transitadas que ofrece a los lectores una perspectiva novedosa y única del conflicto que cambió el devenir de la historia moderna. A través de breves y amenos capítulos conoceremos historias como la inusual vuelta al mundo en velero en plena guerra, el enigma del Salón de Ámbar, la escalera de la muerte de Mauthausen o el complot del Vaticano contra Hitler. También descubriremos los secretos detrás de figuras tan míticas como el escritor inglés Ian Fleming —quien, además de ser el creador de James Bond, vivió sus propias experiencias dignas de una novela de espionaje—, la verdad de la «Gran Evasión» de prisioneros alemanes en Estados Unidos y desentrañaremos los episodios más ignorados de la vida de personajes destacados como Winston Churchill o Eisenhower.
Juanjo Ortiz desempolva estos sucesos que, a pesar de haber permanecido en la sombra, fueron los que condicionaron y dieron forma al acontecimiento más atroz y relevante del siglo XX.
Nada puede restar valor al hecho de que incluso en medio de la brutalidad sin precedentes de la guerra ruso-alemana en el frente oriental, Stalingrado ocupa un lugar especial de horror en la imaginación humana. No fue una batalla librada en mitad de la estepa, el desierto o la selva, sino en las casas, fábricas y calles que tantos de nosotros reconocemos hoy en día en nuestra propia existencia urbana. El mismo nombre de Stalingrado evoca imágenes de humo, fuego y escombros, con vigas retorcidas sobre montones de ladrillos destrozados; no hay nada glorioso ni romántico en ella. Esta es la destrucción total y absoluta de todo un ejército de hombres y sus máquinas. Esta es la batalla tal como la vieron los alemanes que la libraron y sus aliados. Esto es Stalingrado».
Hace unos años, Linda Kinstler se enteró de que un hombre que llevaba décadas muerto —un nazi que había pertenecido al mismo comando asesino que su abuelo— era objeto de una investigación judicial en Letonia. Se trataba de Herberts Cukurs, el «carnicero de Riga», un célebre aviador que, tras la Segunda Guerra Mundial, huyó a Brasil hasta que el Mosad lo asesinó en 1965. Debido a la desidia de la fiscalía y al blanqueamiento de la biografía de Cukurs en nombre del orgullo patrio, existía el riesgo de que el proceso desembocara en su absolución. Como sucedía en otros lugares de Europa, algunos hechos incontestables y arduamente probados del Holocausto eran puestos en tela de juicio al mismo tiempo que morían sus últimos supervivientes, es decir, sus últimos testigos legales.
Guiada por las reflexiones del estudioso Yosef Yerushalmi, que se pregunta si el antónimo del olvido no es la memoria sino la justicia, Kinstler investiga la historia de su familia y se sumerge en los archivos de diez países para reflexionar sobre los desafíos legales y morales que presentan los crímenes del nazismo en pleno siglo xxi. ¿Cómo defender la verdad y la dignidad de las víctimas cuando se apagan sus voces? ¿Qué papel le corresponde a la justicia en una época en que, al amparo de ideologías ultranacionalistas, proliferan la negación y el revisionismo?
Pilar Cernuda hace en estas páginas un recorrido por sus más de cincuenta años de profesión, en los que ha vivido experiencias que nunca imaginó; ha conocido a personajes a los que jamás pensó conocer por estas páginas pasan, entre otros, Serrat, Massiel, Yves Montand, Geraldine Chaplin, Theodorakis, Miguel Ríos o Melina Mercouri y sido testigo directo de situaciones insólitas y momentos que forman parte de la historia. También ha tratado a los compañeros de oficio más influyentes, a dirigentes de todos los partidos, presidentes de gobierno y, por supuesto, a los reyes. A través de sus recuerdos desvela confidencias que ha guardado durante este tiempo y que explican algunas decisiones de Estado e iniciativas políticas nunca aclaradas.
«Este libro no es una despedida de la profesión. Ni de la profesión ni de nada. Sigo, en todo, al pie del cañón. Mientras el cuerpo aguante, sienta pasión por el oficio y mis jefes sigan confiando en mí, estaré, como siempre, detrás de la noticia».