No sabemos qué te ha llevado a sentir curiosidad por este libro. Tal vez estés pasando por una etapa con un alto nivel de estrés. Quizás sufres una gran saturación de trabajo. O estás empezando a comprender las responsabilidades que conlleva tener un hijo. O puede que estés viviendo una tormenta emocional como consecuencia de una nueva relación fallida. Sea lo que sea, seguro que puedes encontrar las palabras justas dentro de la sabiduría estoica.
EnCómo ser un estoico, el filósofo Massimo Pigliucci ofrece el estoicismo, la antigua filosofía que inspiró al gran emperador Marco Aurelio, como el mejor camino para conseguirlo. Mediante una conversación entre el mismo Pigliucci y Epicteto, el antiguo esclavo convertido en maestro, y un sinfín de consejos, ejercicios prácticos y propuestas de meditación, este libro se convierte en la guía esencial para vivir la vida según las pautas del estoicismo y encontrar las soluciones que esta filosofía práctica puede aportar a nuestros problemas modernos.
Esta conferencia de Jacob Grimm, traducida por primera vez al castellano, comparte con el texto clásico de Cicerón una visión optimista y serenamente alegre de la vejez. Los dos autores enfrentados al dolor de una perdida reciente, Cicerón la de su querida hija y Grimm la de su hermano, son capaces de sobreponerse para hablarnos de las ventajas de llegar a una edad en la que podemos disfrutar de los placeres de la vida de una manera más sosegada y menos exigente. La satisfacción de una vida plena, la capacidad de apreciar el día a día, los paseos, las lecturas o el trabajo en el huerto, se convierten de la mano del gran filósofo romano y del filólogo alemán en un panegírico valiente y calmado de esa etapa de la vida.
Jean-Jacques Rousseau ha pasado a la posteridad como gran defensor de la bondad del hombre: el ser humano, viene a decirnos, es bueno por naturaleza y solo se corrompe cuando vive en sociedad.Los males, sin embargo, surgen de cierto tipo de sociedad: aquella en la que las personas no han podido elegir libremente su contrato social.Esta idea constituía un mensaje claro y directo en favor de la libertad y caló hondo en las mentes de los primeros revolucionarios franceses. Desde entonces ha avivado el debate sobre cómo gobernarnos y se ha erigido en una declaración fundamental para nuestras democracias.
«El hombre ha nacido libre, pero en todas partes se halla encadenado.»