En el prólogo de la primera edición de sus Máximas, La Rochefoucauld advierte al lector que su propósito es retratar el corazón del hombre. Y efectivamente, aunque no trata exclusivamente de ello, en sus reflexiones plasma con gran perspicacia los mecanismos y motivaciones que subyacen a los comportamientos humanos, con una clarividente exposición de lo que las apariencias esconden. Con este propósito, este noble, guerrero, conspirador y filósofo hizo de su obra, llena de ironía, humor y despego, notable cinismo y prodigiosa lucidez, la más profunda reflexión moral que nos ha legado el racionalismo y, a la vez, una obra maestra del estilo, de la inteligencia y de la literatura.
En estos escritos, analizamos el pasado buscando sus debilidades, qué se logró superar y qué cosas aún deben ser corregidas para brindar una información de óptima calidad. Es por esto que mirando el pasado, comprendemos la información en el presente y proyectaremos el proceso formativo para el futuro de nuestro candidatos dominicanos a las órdenes sagradas.