Como ya hiciera en Profanaciones, Agamben recoge aquí, en una serie de ensayos breves, algunos de los temas centrales de su pensamiento: desde la fiesta, vista en inesperada relación con la bulimia contemporánea, a la desnudez, que alberga escondidas implicaciones teológicas; del problema del cuerpo glorioso de los beatos, que tienen estómago y órganos sexuales y sin embargo no comen ni hacen el amor, al de la nueva figura de la identidad impersonal que los dispositivos biométricos están imponiendo a la humanidad.
El punto de fuga hacia el que convergen todos estos temas es la inactividad, entendida no como ocio o inercia sino como el paradigma de la acción humana y de una nueva política. Esa misma acción ociosa define la tierra de nadie en la que se mueve una escritura que ha quemado sus cartas de identidad y que es, a la vez, pensamiento y literatura, divagación y ficha filológica, tratado de metafísica y artículo de costumbres.
Cuando Adán realizó que el mundo animal había sido creado en parejas, fue inevitable que el sentimiento de soledad lo invadiera, aun estando rodeado de toda la hermosa creación que Dios hizo para él. Su corazón no se podía deleitar completamente porque le faltaba algo: una compañera con quien compartir tanta bendición. Al igual que Adán, yo también me he sentido sola a pesar de estar viviendo momentos gloriosos con mi Creador.
Este libro recoge las emociones de una mujer que ha entregado su vida al Señor, pero se siente incompleta porque su sacerdote no ha dado el paso de fe. Te doy acceso a mi corazón para mostrarte mis lágrimas y anhelos. Serás testigo del proceso emocional y mental que experimenta una mujer que entiende que fue diseñada para ser corona y ayuda idónea, pero ha tenido que colocarse las vestiduras sacerdotales de su hogar. Un contenido lleno de herramientas y estrategias que te fortalecerán en tu desarrollo espiritual.