Cierto es que el Derecho de información y libertad de expresión del pensamiento tienen limites y lo confirma el impresionante paseo por todos los sistemas de civilización donde el Derecho ha logrado sentar sus bases, cuya existencia nos da a conocer a través de las diferentes naciones caracterizadas por dejar establecidos sus esquemas jurídicos.
Marcia era una mujer romana famosa por su fortaleza y coraje. Sin embargo, tras la muerte de su hijo Metilio, se derrumbó y se aferró a su duelo. Después de tres años de luto, Séneca le escribe esta obra consolatoria instándola a superar de una vez por todas la aflicción que amenaza con arruinarla social y emocionalmente.
Para que la vida no se transforme en un funeral perpetuo tras la muerte de un ser querido y la mente no se entregue a la tristeza ―la más disolvente de las emociones, según los estoicos―, Séneca propone en estas páginas una verdadera terapia filosófica. Una reflexión profunda sobre el duelo, la memoria y la fuerza de la razón para seguir viviendo cuando la vida hiere.
Un aviso para navegantes frente a los desafíos de un nuevo mundo definido por los cambios tecnológicos.
Tras la publicación de 1984, el clásico de las distopías de George Orwell que se planteaba como una crítica de los totalitarismos ya existentes trasladados a un lúgubre futuro, Mundo Orwell recupera parte del espíritu de la obra y se propone servir de aviso a navegantes de la red y de la vida cotidiana frente a los desafíos de un nuevo mundo. Un mundo definido por la aceleración de los cambios tecnológicos que se nos imponen en todos los ámbitos de la vida a una velocidad desenfrenada, determinando hasta nuestra manera de pensar. Un mundo que implica además peligros sustanciales para los valores, identidades y concepciones que nos han acompañado, al menos, desde la Ilustración.