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PERSONAJES LITERARIOS SIN PIZCA DE V.

Esos entes de ficción supuestamente atractivos, que nos han sido presentados como héroes –como Ulises, Sherlock Holmes, Robin Hood, Scherezade, don Juan Tenorio, el doctor Zhivago, James Bond, don Quijote, Harry Potter, Nora, Hamlet, don Mendo, Escarlata O’Hara, Godot, Sigfrido y otros más que asoman la cabeza en estas páginas– se comportan todos humanamente, lo que equivale a decir que muy mal. ¿Qué encontramos principalmente en las novelas y comedias que se han convertido en clásicos? Pues nada de heroicidades, sino todo lo contrario: un completo muestrario de asesinatos, chantajes, estupros, engaños, vilezas y canalladas variadas, que es lo que al público le gusta leer, porque, por su naturaleza, el hombre es un bicho muy malo al que no mata ni piedra ni palo y la sociedad le hace todavía peor. Muchas veces la literatura es como el estercolero de la moral. Muy bonita y tal, sí, pero completamente infame en sus enseñanzas. Los personajes a los que toma el pelo este simpatiquísimo y divertido libro son gentuza de la peor, no tienen ni la más mínima vergüenza, como el título de la obra claramente indica. Pero por eso mismo son apasionantes, porque, señores, hay que reconocer que la gente buena es tremendamente aburrida y ellos no. Sus vidas de ficción nos ayudan a pasárnoslo estupendamente bien contemplando sus sufrimientos o, como en el caso de este libro, riéndonos alegremente de sus viles peripecias.
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BERLIN 1936. LA HISTORIA DE LUZ LONG

Los Juegos Olímpicos de 1936 fueron concebidos como herramienta de propaganda del nazismo. En estas circunstancias se enfrentaron en la prueba de salto de longitud Luz Long, uno de los atletas más destacados de Alemania, y el estadounidense Jesse Owens. Pero sucedió lo imprevisible: el americano falló sus dos primeros saltos. El alemán se acercó y le hizo algunos comentarios. Y Owens consiguió el récord olímpico. Al final de la carrera, los dos emocionados se abrazaron y dieron la vuelta al estadio, en medio de los rugidos de la multitud. Este libro es la crónica, en paralelo, de dos existencias muy diferentes y al mismo tiempo la historia de un encuentro y una amistad capaz de romper las barreras del odio."Se podrían fundir todas las medallas y copas que gané, y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Luz Long en aquel momento". Jesse Owens
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EL ALGORITMO PATERNALISTA

En 1999, dos psicólogos idearon el experimento del gorila invisible. Grabaron a dos equipos de jóvenes mientras se pasaban un balón. Después pidieron a un grupo de personas que visionaran la grabación y que contaran los pases. Más de la mitad no se percató de que una persona disfrazada de gorila aparecía por un lado, caminaba hasta pararse en el centro, se daba unos golpes en el pecho y desaparecía por el otro extremo… No vemos la realidad, aunque la tengamos ante nuestros propios ojos. Anhelábamos máquinas públicas que nos sustituyeran en las tareas sucias, aburridas o peligrosas. Para cuando nos hemos dado cuenta, una inteligencia artificial privatizada decide en juzgados, hospitales y ministerios. En el Algoritmo Paternalista, Ujue Agudo y Karlos G. Liberal rastrean el mito del progreso tecnológico en las profundidades de la historia y recorren a vista de pájaro los límites de la inteligencia humana (sesgos, heurística). A continuación, se detienen en los goznes de la comunicación manipuladora, hoy insertos en una matrix que, afirman, está crecientemente bajo control de máquinas antidemocráticas. El capitalismo ha decidido que las imperfecciones del ser humano son un obstáculo para su civilización, pero no que la riqueza deba repartirse mejor. Por eso, el algoritmo aumenta los flujos del capital pero no las rentas del trabajo. Urge cambiar el sentido de la historia, pero primero hay que entender qué está pasando.
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