El presente Tratado de filosofía de la música propone un desarrollo de las líneas generales de la filosofía del arte y de la música del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, acotando la especificidad material de la categoría musical a partir de la reconstrucción y despliegue de la idea helénica de melos, expuesta en el libro Sobre la música de Arístides Quintiliano, desde la Teoría de la esencia genérica de la música.
De esta manera, se expone el sistema filosófico constituido por Gustavo Bueno y se realizan una serie de propuestas concretadas a partir de tres planos de estudio, a saber, el plano gnoseológico, en el que se propone un sistema de análisis de partituras a partir del desarrollo de la idea de Glomérulo acuñada por Gustavo Bueno; el plano noetológico, constituyente de una teoría de la racionalidad musical; y el plano alegórico, desde el cual se propone el estudio de las diversas formas de ejercitar las ideas que envuelven la categoría musical a partir del análisis de las velocidades de despliegue de la obra artística.
Todo ello establece la referencia de la idea de música sustantiva, la cual precisa de un material estético que concatene estos tres planos en un espacio determinado que, por otra parte, constituye la tesis fuerte de este Tratado, esto es, el espacio melológico.
Una historia sobre la inocencia, el amor y el sentido de la vida.
Gustavo Bueno fue nombrado, en virtud de oposición, primer catedrático numerario de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, por orden de 18 de abril de 1960, incorporándose a esa universidad en junio de 1960, tras haber ejercido desde 1949 en Salamanca como catedrático de filosofía en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Lucía de Medrano”.
Las cátedras de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” se habían introducido en la universidad española el 7 de julio de 1944, mediante decreto que organizaba la Facultad de Filosofía y Letras en siete secciones (Filosofía, Filología clásica, Filología semítica, Filología románica, Historia, Historia de América, y Pedagogía) y tres periodos de estudios: dos cursos comunes, tres cursos de licenciatura especializada y un curso de doctorado. En los cuatrimestres primero y segundo, del primer curso común, se establecía la asignatura “Fundamentos de Filosofía” (tres horas semanales de clase) y en los cuatrimestres tercero y cuarto, del segundo curso común, la asignatura “Historia de los sistemas filosóficos” (tres horas semanales de clase).
La locura, el lenguaje y la literatura siempre han ocupado un lugar central en el pensamiento de Michel Foucault. ¿Cuál es el estatuto del loco en nuestras sociedades «occidentales»? ¿Cuál es su función y en qué se diferencia de la que cumplía en otras sociedades? E igualmente, ¿qué relación extraña tiene la locura con el lenguaje y con la literatura, ya hablemos del teatro barroco, del teatro de Artaud o de la obra de Roussel? Y, si se trata de interesarse por el lenguaje en su materialidad, ¿cómo se ha transformado el análisis literario, en particular bajo la influencia cruzada del estructuralismo y de la lingüística, y en qué dirección evoluciona?
Las conferencias y los textos, en su mayoría inéditos, que se presentan reunidos aquí ilustran la manera en que, a partir de la década de 1960 y durante un decenio, Foucault no dejó de tejer, de reformular y de retomar estas problemáticas.
David Graeber conversa con Mehdi Belhaj Kacem, Nika Dubrovsky y Assia Turquier-Zauberman para explorar la anarquía no como ideología cerrada, sino como práctica viva. El resultado es un libro que piensa en voz alta, que revela la anarquía como una ética del cuidado, una política de lo común y un ejercicio radical de imaginación.
A través de discusiones sobre filosofía, historia, economía, feminismo, religión y arte, Graeber desmonta lugares comunes: la democracia como fachada, el Estado como ficción necesaria, el trabajo como mito teológico, la libertad como un juego en permanente negociación.
La anarquía no es dogma, es experiencia. De hecho, es la forma más humana de política: un proceso abierto en el que la creatividad sustituye a la obediencia y lo impensable deja de serlo en cuanto se pone en práctica.
La Cultura es uno de los ideales prácticos de mayor rango: el Estado de Cultura ha llegado a ser un ideal de rango superior al del Estado de Derecho y, por supuesto, de más alto prestigio que el Estado de Bienestar. Sin embargo, nadie entiende qué es eso de la Cultura, como nadie entendía antaño qué era la Gracia de Dios. La cultura es un mito, y un mito oscurantista, como lo fue el mito de la Gracia en la Edad Media o como lo fue el mito de la Raza en la primera mitad del siglo XX. En cierto modo podría decirse que el mito de la Cultura incorpora, además, a través de los nacionalismos de fin de siglo, muchas funciones que el mito de la Raza desempeñó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Autobiografía filosófica y política de un hombre de letras en la que se condensa y sintetiza en una meditación lúcida y emotiva el pensamiento ético clásico y los principales problemas de la conciencia humana: la influencia de la fortuna y el azar sobre la vida de los hombres, la acción de la voluntad frente al destino, la presciencia divina, la separación entre la fe y la razón y la participación del hombre en la vida política.
Enciclopedia de la ignominia, álbum de personajes innobles, animalario de tipos indignos, como una manada de seres solo medio humanos y, por ello mismo, demasiado humanos, El bestiario de Michel Foucault es todo lo contrario a una leyenda dorada que exaltara los nombres propios de santos. El filósofo deja el protagonismo a sus criaturas extrañas, a sus muchos vástagos monstruosos: el delincuente y la histérica, el pederasta y la bruja, el pastor, el miserable, el perverso y el bárbaro, la puta y el estoico, y, así, hasta treinta y dos semblantes sombríos, insignificantes algunos, turbios otros, grises y nocturnos todos.
A la sombra de Marx propone un cribado del legado teórico marxista a fin de, por un lado, identificar sus callejones sin salida y, por otro, defender y desarrollar aquellos elementos analíticos capaces de contribuir al repertorio de ideas que las fuerzas emancipadoras necesitan para combatir la policrisis contemporánea.
Es un libro que desarrolla en forma directa y sencilla Una Reflexión sobre la Promesa del Paraíso de las personas que buscan a Dios de corazón mediante la fe en Jesucristo en su andar diario. El autor Jose Daniel ,señala en sus 23 capítulos la misma cantidad de ensayos vinculados con temas espirituales, familiares, de conocimientos bíblicos, de una búsqueda de conocimientos incesantes como señalaba el profeta Osea : “Mi pueblo pereció por falta de conocimiento”. A demás de temas sobre conocimientos, encuentros de Jesús con gente de diferentes niveles sociales y culturales sobre necesidades, consejos, mayordomía familiar.
En suma, producir una obra breve de información directa de temas espirituales y encuentros personajes con Jesús, el divino maestro, es una evidencia del valor de esta obra como devocional y altar familiar para reflexionar en forma iniciar sobre temas de interés como herramienta idónea y manantial de vida en la via de lectura como señalo San Pablo a Timoteo: “Ocúpate de la lectura…”