A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos.
¿Cómo podemos ser felices y libres a pesar de las vicisitudes de la vida? En esta obra maestra del pensamiento estoico, también conocida como Enquiridión, Epicteto nos invita a centrarnos en tratar de controlar solo lo que depende de nosotros y a aceptar lo que venga de fuera. Basándose en ejemplos prácticos y cotidianos, el libro condensa los principios del estoicismo, la corriente filosófica para la tranquilidad del espíritu, de la que, junto con Marco Aurelio y Séneca, Epicteto es el máximo representante.
Recuperamos Los cuatro libros, el canon, el texto fundamental en el que se basa lo que conocemos como filosofía confuciana.
Estos cuatro libros, que Confucio no redactó personalmente, son el canon de su escuela, también conocida como «de los Letrados». Frente al individualismo anarquizante del taoísmo, el confucianismo representa la dimensión social del hombre, cuya moralidad viene definida por el deber, la posición y la función, ya sea en la familia o en el Estado. Textos que demuestran que la historia y la cultura chinas son tan incomprensibles sin las doctrinas de Confucio como las europeas sin la filosofía griega y el cristianismo.
La palabra «suicidio» ya no es el tabú que era antes. Cada vez son más personas las que se atreven a hablar de esta realidad, y con la esperanza de romper su silencio y ayudar a los que estén pasando por su mismo duelo, Carmen Sánchez Alegre narra su experiencia y sentimientos tras el suicidio de su hermano.
Con el fin de representar un rayo de esperanza, este libro explica la historia de cómo ella y su familia emprendieron un camino de adaptación a esta nueva realidad, y cuenta por qué el duelo por suicidio es tan complicado: además de aceptar la pérdida y reconstruir una vida sin tu ser querido, hay que lidiar con la continua sensación de culpa y las elucubraciones sobre cómo su muerte podía haberse evitado.