Seamos niños o adultos, constantemente se nos pide que obedezcamos. Pero ¿para qué, con qué objeto? ¿Cuándo obedecer nos salva y cuándo nos atrapa? ¿Cuándo nos protege de lo peor ... o nos priva de lo mejor? ¿Nos da espacio o nos inmoviliza? ¿Cómo se produce el deslizamiento entre el hecho de estar obligados a obedecer ( en espacios abiertamente disciplinarios) y el de ser libres para obedecer ( en los espacios ''normales'' del comercio y de la comunicación)? Este texto luminoso nos ofrece algunas respuestas.
Una perfecta introducción a la filosofía.
Las cuestiones relativas a la ética y la filosofía —cómo vivir, nuestras responsabilidades respecto a nuestros conciudadanos, la diferencia entre el bien y el mal— han sido debatidas a lo largo de siglos por filósofos y pensadores, y sus conclusiones han servido como pilar para la construcción de nuestros sistemas políticos y legales.
Esta obra constituye un ameno recorrido por todos estos conceptos que han merecido la atención de los pensadores, desde la Antigua Grecia hasta el presente. Una introducción perfecta a la filosofía escrita por un autor con un auténtico talento para popularizar sus conceptos, a menudo complejos y exigentes.
Un compendio fascinante de mitos, leyendas y realidades históricas
¿Existió la ciudad de la Atlántida? ¿Pronunció Julio César las famosas palabras «¿Tú también, hijo?», antes de morir? A veces, la narración patrimonial y literaria difiere de los hechos. Así, este libro, escrito con afán divulgativo, pretende transitar por la delgada línea roja que separa los relatos de tintes legendarios y folclóricos, y el mundo real. David Hernández de la Fuente, respetado clasicista, nos ofrece un mosaico de anécdotas y momentos controvertidos de la Antigüedad, destacando curiosidades sobre ciudades míticas, sucesos y personajes clave de la historia.
Tolstói se pasó la vida llorando: por su perro, por un poema o por su infancia perdida. Este es un libro juguetón, emocionante, puro deleite literario, puro fenómeno fan.
De pequeño, el célebre escritor ruso Lev Tolstói tenía «una facilidad indecente para el llanto». Pero, mientras que sus contemporáneos aprendieron a contener las lágrimas al hacerse mayores, Tolstói nunca dejó de llorar. Lloraba de dolor, de emoción, de alegría, de impotencia… Este libro es un homenaje al Tolstói que siempre optó por vivir lo mejor y lo peor de este mundo con esa intensidad que induce al llanto. Las lágrimas de Tolstói nos abren una ventana por la que comprender a uno de los mayores artistas del siglo XIX, y hacen que nos preguntemos: ¿a qué viene este empeño nuestro por dejar de llorar? En este collage de momentos reales y ficticios, perfilado con deliciosas ilustraciones, Katia Gushina nos invita a asomarnos al alma más o menos secreta de un gigante de la literatura.
Una obra práctica que, desde la evidencia científica, aporta soluciones al daño que producen las pantallas en la infancia y en la juventud
«Lee este libro y pon en práctica las doce soluciones que te voy a explicar, sin saltarte ninguna de ellas. Si sigues al pie de la letra estos consejos, sin perdonarte ni uno, te aseguro que habrás salvado a tus hijos de la peor pesadilla que les espera.»
Si en su anterior obra Salmones, hormonas y pantallas, el prestigioso y premiado catedrático en salud pública, el doctor Miguel Ángel Martínez-González, ya abordaba el tema de la adicción al móvil de los jóvenes, aquí va un paso más allá y plantea doce soluciones concretas para los padres y educadores, proporcionando un completo repertorio de recursos para hacer frente a estos riesgos desde la cotidianidad doméstica. En su experiencia como conferenciante por medio mundo, cuenta que no hay padre o madre de menores que hoy no esté preocupado por las amenazas y daños que las pantallas conectadas a internet pueden provocar en la salud mental de sus hijos. Suena alarmante, y lo es, pero el autor también nos brinda en este libro muchos motivos para tener esperanza.
Nunca dejaremos de conocer a Dios, solo somos todos principiantes y cada uno aprende a conocerlo a su manera. Yo, con estas líneas, te cuento la mía para que puedas entenderlo desde mis ojos.
El prestigioso periodista y escritor británico Alex Renton nos habla de trece alimentos fundamentales como las especias, el aceite, el cacao, el pan y los tomates, mientras explora su rica historia y su evolución, y nos cuenta cómo nuestra hambre insaciable por cada uno de ellos sigue alterando el mundo. Gracias a este libro, verás la comida con otros ojos: como un arma, una forma de arte, una herramienta para la revolución, pero también como fuente de pura felicidad.
Descubre un caleidoscopio de hechos y curiosidades fascinantes, incluidos los placeres olvidados de la manteca, el secreto de la patata frita perfecta y cómo el amor por la pimienta condujo a la piratería.
1625 fue el año de las victorias, en el que la España imperial hizo alarde de la mayor maquinaria militar de su tiempo.
Franceses, holandeses, ingleses, daneses, suecos y príncipes de otros estados se coaligaron con el objetivo de neutralizar a la potencia hegemónica, la Monarquía española.
El imperio donde no se ponía el sol se vio atacado en tres continentes, dos mares y un océano. Mientras llevaba la iniciativa en Flandes, con el espectacular sitio de Breda, organizó la mayor fuerza anfibia de su tiempo, cinco tercios de infantería y casi sesenta navíos, y la proyectó al otro lado del Atlántico para recuperar la capital brasileña, Salvador de Bahía.
Las armas españolas también acudieron en ayuda de la República de Génova y del valle de la Valtelina, guerras subsidiarias de Francia orquestadas por su materia gris, el cardenal Richelieu. Y aún tendrían que rechazar tres ataques más en San Juan de Puerto Rico, en Mina, actual Ghana, y en Cádiz.
Toda madre necesita ayuda: Ayuda de su pareja, de sus padres, de su círculo de amigos. Pero en el arte de criar a un ser humano, se requiere ayuda sobrenatural. Necesitamos a Dios. Acudir a Dios en oración es lo más sabio que toda madre puede hacer. Por eso, te invitamos a orar junto con nosotros durante ciento ochenta días, en un ejercicio de humildad y dependencia, de alabanza y adoración, de búsqueda y encuentro. Doblemos las rodillas, inclinemos la cabeza, alcemos las manos, dejemos que las lágrimas corran o la risa refresque: Dios oye la oración de una mamá que quiere hacer su voluntad. Con esa promesa en mente, pidamos a Él la ayuda que tanto necesitamos.