En Atlas de lo invisible, la premiada pareja del geógrafo James Cheshire y el diseñador Oliver Uberti redefinen lo que es un atlas. Al transformar enormes conjuntos de datos en ricos mapas y novedosas visualizaciones terminan descubriendo realidades que reflejan el presente y preven lo que llegará en los años venideros. Con un enfoque ameno y curioso, Cheshire y Uberti exploran los niveles de felicidad y ansiedad por todo el mundo; rastrean los cables submarinos y las torres de telefonía que nos conectan; examinan las cicatrices ocultas de los conflictos geopolíticos e ilustran como a nuestro planeta le afectan desde los huracanes hasta las peregrinaciones.
"Atlas de las futuras islas sumergidas" propone un viaje revelador que desafía nuestra percepción del mundo. Si Judith Schalansky exploró las islas y su belleza romántica en su "Atlas de islas remotas", Christina Gerhardt las analiza desde un punto de vista totalmente contemporáneo: el de la abrumadora realidad del cambio climático que borrará las islas de los mapas. Este libro es más que un atlas; es un relato gráfico que muestra cómo el inevitable aumento del nivel del mar está modificando nuestros paisajes; una crónica viva que entrelaza con habilidad ensayos, mapas, investigaciones científicas, arte y poesía para advertirnos de un inminente cambio. Pero, ¿cómo se percibe esta amenaza desde una isla? ¿Qué se siente ante una emergencia sin posibilidad de huida? "Atlas de las futuras islas sumergidas" dirige la mirada hacia las comunidades isleñas que sufren desde primera línea las consecuencias de la crisis climática y que luchan contra esta con esperanzadoras iniciativas. Sus voces nos ayudan a entender el presente y a reimaginar el futuro de nuestro planeta.
Datos, mapas y curiosidades sobre las islas que corren riesgo de desaparecer.
La brontofobia, o el miedo patológico a las tormentas, se considera un terror infantil, pero son muchos más los adultos afectados. La erotomanía, u obsesión amorosa es tanto la angustia incontrolable por el amor no correspondido como el autoengaño de sentirnos deseados por alguien. La gerascofobia, emparentada con el conocido como síndrome de Peter Pan, describe la aversión ante la vejez o el envejecimiento de los que amamos. La coreomanía es la necesidad imperante de bailar sin tregua hasta caer rendido. Más de la mitad de la población mundial padece nomofobia, el pánico desmedido a no tener el teléfono móvil a mano. A todos, sin excepción, nos obsesiona algo. Mientras la sociedad considera defectos imperdonables las fobias y manías de sus individuos, tan solo entenderlas puede ayudarnos a comprendernos y comprender a quienes nos rodean. Para reconciliarnos con nosotros mismos. Para sentirnos un poco menos solos.