Este libro analiza las bases de un sistema que, aunque promete libertad y justicia, muestra grietas profundas que han evolucionado con el tiempo. Desde las asambleas de Atenas hasta las revoluciones modernas explora la evolución de la democracia y sus tensiones actuales, marcadas por intereses económicos dominantes, la influencia de los medios de comunicación y poderes ocultos que desafían la transparencia. Cuestiona si las elecciones son suficientes para garantizar un poder ciudadano real en un mundo complejo y lo compara con modelos como el de China, donde el control centralizado ofrece estabilidad, eficiencia y continuidad de estado.
Además, aborda cómo la globalización ha intensificado estas tensiones con corporaciones multinacionales influyendo sobre los gobiernos y alejándolos de las necesidades populares. Examina la desinformación digital, donde algoritmos y redes sociales fragmentan el consenso social, y analiza el rol de las élites políticas y económicas, que mediante lobbies
desvían las prioridades legislativas, erosionando la confianza ciudadana.
Una mirada audaz y reveladora sobre la gran tradición humana del apocalipsis, desde el surgimiento del Homo sapiens hasta la crisis climática actual. Lizzie Wade desafía las narrativas convencionales sobre nuestro pasado para mostrar que los desastres no son finales irrevocables, sino momentos de transformación. Un libro imprescindible para los lectores de Sapiens o El amanecer de todo.
La propuesta de Heidegger en Ser y tiempo de comprender la existencia humana desde la categoría de la temporalidad cautivó a Watsuji. Pero, ¿por qué no hacer lo mismo con la espacialidad, otra de las categorías radicales de la existencia? En la presente obra, que bien podría titularse Ser y espacio, Watsuji trata de responder a dicha cuestión. La geografía y el clima conforman la realidad individual y social (relaciones con la naturaleza, carácter, arte, religión), es decir, su sistema de actitudes y valores. Watsuji analiza los tres grandes espacios climático-geográficos que, según él, configuran las principales culturas: Asia es el reino del monzón, de la humedad; Oriente medio es el reino del desierto y de la sequedad, determinante en la cultura judía y árabe; y Europa es la dehesa, una síntesis de ambas, donde la relación con la naturaleza es menos conflictiva.