Acerca de las refutaciones sofísticas de Aristóteles es el primer estudio sistemático sobre los errores en la argumentación, sobre sus causas y sobre el modo de desarticularlos. Se trata de lo que hoy día llamamos falacias. El estudio analiza principalmente las refutaciones sofísticas, es decir, los argumentos que intentan lograr de modo espurio que el interlocutor en un diálogo se contradiga, utilizando diversas artimañas que desvirtúan las reglas de ese diálogo. Esta obra es el origen de clasificaciones de falacias aún en uso en muchos cursos de lógica, además de ser la inspiración y referencia fundamental para las teorías actuales de la argumentación y la lógica informal. La traducción directa del griego que ofrecemos se apoya en la versión más reciente del texto griego, las abundantes notas contribuyen a clarificar puntos oscuros de un texto por momentos críptico y la extensa introducción brinda un marco general y proyecciones filosóficas para aproximarse de modo informado a este escrito.
Aceptando mi llamado es un libro que nace en el “corazón del Amado (Dios Padre) para activar una generación de hombres y mujeres que cargan un llamado espiritual, a pesar de que dentro de si llevan obstáculos que impiden ver la promesa de Dios.
La revolución portuguesa del 25 de abril de 1974 acabó de manera pacífica con una larga dictadura, un régimen ineficaz anclado en la represión y en viejos delirios imperiales, gracias a la acción de trescientos capitanes idealistas, que pretendían democratizar Portugal y acabar con sus guerras coloniales en África. Los claveles en las bocas de los fusiles o la canción Grândola, vila morena, difundida como contraseña para iniciar el golpe, no tardaron en dar la vuelta al mundo. Muchos ignoran en cambio que aquella mañana de abril estuvo llena de momentos épicos que contribuyeron a consolidar el golpe en favor de las libertades. Este libro rescata historias como la del joven capitán Salgueiro Maia, que caminó con los brazos en alto y una granada en el bolsillo, listo para el sacrificio, hacia una batería de carros de combate que le apuntaban, o la del soldado que se negó a obedecer la orden de disparar contra él y que permaneció cuarenta años en el anonimato. Sobre episodios como estos se fundó la democracia portuguesa hace ahora cincuenta años.