UNA NUEVA VACUNA MENTAL CONTRA LA ADICCIÓN
La revolución educativa, social y cultural necesaria para recuperar la libertad
Si queremos ser libres, ¿por qué nos enganchamos a aquello que constantemente nos lo impide? ¿Podemos conseguirlo en una sociedad adicta? ¿Nos pueden ayudar la ciencia y la filosofía?
José Antonio Marina disecciona el fenómeno de la adicción desde sus raíces más profundas en la biología, la cultura y la psicología. Partiendo de una tesis provocadora, a saber, que las adiciones no son un problema sino una mala solución, propone una alternativa esperanzadora: crear una vacuna mental que nos proteja contra nuestra tendencia natural a la dependencia.
Con rigor científico, mirada filosófica y vocación educativa, el autor nos guía por un recorrido interdisciplinar en el que no solo nos ofrece una interpretación reveladora sobre nuestras conductas compulsivas, sino que también crea un proyecto transformador: educar cerebros capaces de resistir y elegir con libertad.
En una sociedad cada vez más pegajosa y demandante, este libro es un soplo de aire fresco urgente que nos llama a la sabia prevención dándonos herramientas para comprender nuestros impulsos y aplicar los antídotos necesarios. Una obra urgente para una sociedad cada vez más adictiva. Un llamamiento claro a la prevención y, así, regular nuestros impulsos, entender qué nos empuja a buscar estímulos constantes y fortalecernos antes de que la dependencia se imponga.
'Martin Krause nos invita a hacer un paréntesis en el trajinar diario, dejar de lado coyunturas siempre circunstanciales y zambullirnos en profundidades que muestran la corrientes subterráneas respecto a la inconveniencia múltiple de los aparatos estatales y las posibilidades que se abren a quienes cuestionan el statu quo' Del prólogo de Alberto Benegas Lynch
El oxímoron evocado por el título La utilidad de lo inútil merece una aclaración. La paradójica utilidad a la que me refiero no es la misma en cuyo nombre se consideran inútiles los saberes humanísticos y, más en general, todos los saberes que no producen beneficios. En una acepción muy distinta y mucho más amplia, he querido poner en el centro de mis reflexiones la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista. Existen saberes que son fines por sí mismos y que -precisamente por su naturaleza gratuita y desinteresada, alejada de todo vínculo práctico y comercial- pueden ejercer un papel fundamental en el cultivo del espíritu y en el desarrollo civil y cultural de la humanidad. En este contexto, considero útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores.