La aspiración de los seguidores de Jesús es tener presente a Dios de continuo en la vida cotidiana. La perfección no consiste en evadirse de las ilusiones y alegrías, de las obligaciones y dificultades que se experimentan cada jornada, sino en ejercitarse en la compañía constante del Señor, referencia central de nuestra vida: cuando trabajamos y cuando descansamos, cuando estamos de viaje y cuando nos perdemos en el bosque de nuestros pensamientos, cuando tenemos salud y cuando sobreviene la enfermedad…
En los tiempos actuales sigue siendo posible experimentar el amor de Dios, que permite vivir en plenitud y entregarse a los hermanos sin reservarse nada para sí mismo. De la mano de este santo sencillo y discreto podemos aspirar a la máxima dignidad, tanto humana como espiritual, y conservar la paz del corazón.
Como un siglo después en las estepas rusas Serafín de Sarov enseñó a quienes lo visitaban el modo de vivir bajo el Espíritu en la vida diaria, el hermano Lorenzo nos recuerda la necesidad de mantener vivo el deseo de alcanzar el encuentro pleno con el Dios del amor.
El filósofo y miembro de la Academia Francesa Alain Finkielkraut analiza, de la mano de algunos de sus autores favoritos como Milan Kundera y Philip Roth, la manera en que el poder otrora formativo de los grandes autores y obras del canon literario de Europa se va disolviendo bajo la sobra del pensamiento único de lo políticamente correcto de la sociedad actual: un recorrido por la «cultura de la cancelación» desde el impacto del #MeToo al movimiento Black Lives Matter y los nuevos ecologismos. «Hemos entrado en la edad de la posliteratura. El tiempo en que la visión literaria del mundo tenía un lugar en el mundo parece estar cumplido para siempre. No es que la inspiración se haya agotado súbita y definitivamente. Siguen escribiéndose e imprimiéndose libros de verdad, pero no "imprimen". Ya no tienen ninguna virtud formativa. Se dirigen a lectores que, desde antes incluso de entrar en la vida, se niegan a que se les cuente y miran la Historia y las historias con la inteligencia soberana que les confiere la victoria total sobre los prejuicios. Neofeminismo simplificador, antirracismo sonámbulo, recubrimiento metódico de la fealdad y de la belleza del mundo mediante las ecuaciones del pensar calculador, negación obstinada de la finitud: en su lucha contra la mentira, el arte está perdiendo la partida.» Alain Finkielkraut
La posguerra fría comenzó con la promesa de un mundo donde la lucha contra los desafíos transnacionales, la globalización económica y la expansión de valores universales se impondrían a dinámicas tradicionales como la competición entre grandes potencias y el equilibrio del poder. Estas promesas no se cumplieron. A la globalización económica le sucedió el fenómeno de la desglobalización, que supuso la reducción de la interdependencia económica y política entre sus actores. La primacía de los desafíos transnacionales ha dado paso al retorno de la geopolítica, y la hegemonía estadounidense a una estructura multipolar que ha devuelto la competición entre grandes potencias, particularmente entre Estados Unidos y China, al centro de la agenda.
Esta obra analiza las principales características de este sistema internacional competitivo. Expone su evolución histórica, sus dinámicas clave y sus principales protagonistas, centrándose específicamente en las grandes potencias. Sin olvidar el análisis de sus principales escenarios regionales de competición y conflicto.