En la tercera semana de febrero de 1944, las fuerzas aéreas aliadas con base en Gran Bretaña e Italia lanzaron su primera gran ofensiva de bombardeos contra Alemania. Su objetivo: aniquilar las principales fábricas y centros de producción de la Luftwaffe y, al mismo tiempo, atraer a los aviones alemanes a una batalla aérea de desgaste con la que neutralizar a la aviación germana antes del desembarco de Normandía. Oficialmente llamada operación Argument, esta ofensiva aérea no tardó en conocerse como la «Gran Semana», y fue uno de los momentos decisivos de la Segunda Guerra Mundial.
Nuestra época acumula un creciente número de evidencias de que algo verdaderamente oscuro amenaza el futuro de nuestro planeta. La civilización parece en vías de derrumbarse, aun cuando este proceso se prolongue durante muchas décadas. Ánte esta crisis, que para las élites es de orden existencial, Jason Moore ofrece un diagnóstico de largo recorrido. Le da el nombre de la Gran Implosión y lo considera el resultado más probable, no tanto de la irresponsabilidad y el consumismo de una Humanidad esencializada y dicha en mayúscula, como de las contradicciones del Capitaloceno, la gran era del capital.
En una clave que reactualiza la corriente de análisis del sistema mundo, que desarrollaron Wallerstein, Arrighi y tantos otros, Moore se desmarca de la perspectiva ecologista más convencional, para poner en el centro las dinámicas capitalistas que conducen a la crisis. Por medio de una aplicación novedosa del materialismo histórico, su análisis describe una trayectoria de larga duración que empieza en el siglo XV. Bajo esta lupa, la expansión imperialista desde 1492 es interpretada como una ambiciosa estrategia de apropiación burguesa: la conformación de una enorme frontera capitalista, que permitió el gran abaratamiento de la tierra, la energía, los alimentos y el trabajo.
Entre 1958 y 1962 cuarenta y cinco millones de chinos perecieron a causa de los trabajos forzados, la violencia y la hambruna a los que fueron sometidos por el gobierno de Mao Zedong. Obsesionado con la empresa frenética del Gran Salto Adelante, su iniciativa, destinada a superar el modelo económico occidental en menos de quince años, provocó una de las mayores catástrofes humanas de la historia. Gracias a una exhaustiva labor de investigación de los archivos provinciales y municipales chinos recientemente abiertos, Dikötter da voz a las víctimas del régimen y demuestra por primera vez que el implacable destino de las personas de a pie no fue un accidente, sino el resultado directo, y en buena medida calculado, de las decisiones en las altas esferas del poder. La gran hambruna en la China de Mao abre así una nueva brecha en el muro que aún separa a la actual China, heredera del maoísmo instaurado en 1949, del resto del mundo.