Existe la opinión generalizada de que España no tiene una filosofía propia, cuando lo cierto es que lo mejor de la filosofía española se encuentra diseminado en su literatura. Prueba fehaciente de ello es Baltasar Gracián, «padre de filósofos», como lo llamó Schopenhauer. En un mundo carente de orden y sentido como el Barroco, el jesuita aragonés proporciona todo un arte de saber vivir, una antropología existencial del hacerse persona que se funda en la autoafirmación personal. ¿Cómo se llega a ser lo que se es? He aquí el leitmotiv de toda la obra graciana: la filosofía como manual de comportamiento en tiempos de crisis. El hombre prudente de Gracián aspira a crear sentido en medio del «sin-sentido», y hacerlo con medios humanos (como si no hubiese divinos), con la sola fuerza de su agudeza y de su ingenio. Si bien es cierto que el héroe graciano no está solo: su soledad es una soledad compartida. Por eso todo proyecto de realización personal debe hacerse valer en el gran teatro del mundo. La actualidad de Gracián no se agota en el largo siglo xvii, y no es casual que su obra haya logrado saborear las mieles del éxito en Wall Street.
La conflictiva relación que Bakunin y Marx mantuvieron al calor de lo que hoy llamamos Primera Internacional aconseja, un siglo y medio después, una valoración de sus consecuencias en los ámbitos más dispares. En esta obra se estudian los caracteres personales de esos dos revolucionarios, los desencuentros que protagonizaron en aquellos años y, en particular, el legado que han dejado en terrenos como los relativos a la centralización, la vida política convencional, el Estado o la transición revolucionaria. A esos desencuentros se sumaron el papel de sabios e intelectuales, la condición de los campesinos, el desarrollo histórico del capital, las sociedades precapitalistas o el conocimiento social. El libro incorpora también una valoración de algunas de las secuelas que el debate en cuestión ha legado con el paso de las décadas, al tiempo que aporta una prolija bibliografía sobre estas discusiones.
La figura del detective privado ha cautivado al público desde el siglo XIX, envuelta en un halo de misterio y riesgo inmortalizado por la literatura y el cine. Sin embargo, detrás del mito y el glamour de Hollywood, se esconde un empleo que exige una formación rigurosa, un profundo conocimiento de la ley y una habilidad excepcional para navegar entre la realidad y la ficción.
Cuando la justicia se torna injusta: la cara oculta de las sentencias y los procesos más polémicos de la historia.
«Bajo las togas de los juristas… se escondía la daga de los asesinos.» De este modo lapidario concluía la sentencia pronunciada en 1947 en el juicio incoado en Núremberg contra los principales jueces y magistrados alemanes del Tercer Reich que habían sancionado y aplicado las leyes represivas y discriminatorias del régimen contra los judíos, gitanos, discapacitados físicos y mentales, disidentes y opositores políticos. Junto a este proceso contra las sentencias inicuas del periodo nacionalsocialista, Bajo las togas analiza ampliamente aberraciones judiciales como las ejecuciones públicas, la pena de muerte y la tortura sistemática para obtener confesiones, o injusticias escandalosas —como el célebre proceso Calas, que suscitó la indignación de Voltaire—, y que empañan la historia del Derecho.
La irresistible crónica de cómo, durante más de 2.500 años, lo dulce ha transformado nuestra geopolítica, salud y medioambiente.
La historia mundial del azúcar y la historia mundial del capitalismo esetán estrechamente vinculadas entre sí. Ulbe Bosma, en este primer relato verdaderamente global de una mercancía tan crucial, nos lleva a los campos de los campesinos indios, las casas de comercio de los mercaderes chinos, los esfuerzos monopolizadores de los industriales de Nueva York y las rebeliones de los trabajadores esclavizados del azúcar en Cuba para trazar cómo algo tan mundano llegó a desempeñar un papel crucial en la creación del mundo que habitamos hoy. Este libro es historia global en su mejor expresión.
1930. Josefina Carabias conoció a Azaña cuando ella era una joven de veintidós años que ni siquiera pensaba en dedicarse al periodismo. Él tenía cincuenta y comenzaba a labrarse una carrera política que le llevaría desde el Ateneo de Madrid hasta ser una figura fundamental en la Segunda República. Durante la siguiente década, ambos compartirán muchos momentos en un clima de efervescencia política y social, hasta la muerte de Azaña en Francia, en 1940.
Huyendo de lo que se espera de una biografía, Carabias nos dejó un libro que es mucho más que una semblanza personalísima de un hombre de ideas que tropezó con la amarga realidad de España. Azaña es también una crónica vívida del Madrid de una época irrepetible, el de las tertulias en cafés, la universidad, el Ateneo y el voto femenino, por el que se pasean personajes como Unamuno y Valle-Inclán. Y es, sobre todo, un ejercicio literario vibrante a la altura de autores contemporáneos como Manuel Chaves Nogales.
Carabias no sólo fue una pionera del periodismo en nuestro país, sino una mujer con una vida apasionante y testigo privilegiada de algunos de los momentos más relevantes del siglo xx. Como afirma Elvira Lindo en el prólogo, «este libro tiene que llegar a las manos de quienes sueñan con ser periodistas, de quienes ya lo son, de las mujeres que anhelan un ejemplo de coraje, de los que no lo leyeron en su momento, de los que no lo han incluido en su listado de crónicas fundamentales de la República».