Los Elementos de Euclides es una de las escasísimas obras antiguas que puede presumir de haber constituido, casi de golpe, la base sobre la que se ha levantado toda una ciencia, en este caso la geometría y la aritmética, al menos desde el siglo III a. C. hasta el siglo XIX. La razón de su prolongado éxito radica en sus grandes virtudes expositivas y didácticas, así como en su afán de sistematización deductiva.
Gredos publica esta obra completa de Euclides en tres volúmenes y en una exhaustiva edición crítica. En este primer tomo (libros I-IV), el matemático griego desarrolla la teoría de la geometría plana.
El presente texto es el registro de un descubrimiento de María Negroni: el cine de Joseph Cornell, artista del assemblage cercano al surrealismo que también cultivó el film-collage con un estilo lírico-documental, cuya capacidad de catalogar lo insólito fascinó a la poeta. A medio camino entre el poemario caligramático y el libro-arte, esta pequeña joya se lee como el diario íntimo de una observadora tras la estela de una imagen, «la de una nena que pasa desnuda, montada sobre un corcel blanco, con el pelo que la cubre, como si fuera una versión diminuta―y perturbadora― de Lady Godiva».
Descubre la personalidad y los hallazgos de cuatro grandes genios que cambiaron la vida de la humanidad.
En la era de internet y de la inteligencia artificial, la electricidad ocupa un lugar decisivo, lugar que seguirá ocupando en el futuro, pues es la clave para frenar el cambio climático. Pues bien, buena parte de nuestro progreso y bienestar se la debemos a cuatro personalidades cuyas vidas e inventos se explican en estas páginas.
En el Londres victoriano más humilde, Michael Faraday experimentó por su cuenta hasta sentar la base de la inducción, dando paso nada menos que a motores y generadores electromagnéticos. No muy lejos, en Escocia, donde no llegó Faraday por su falta de formación y de medios llegó James Clerk Maxwell, que se convirtió en el genio del electromagnetismo.