TERRITORIO DE IDENTIDAD es una muestra del periodismo cultural, que duda cabe. Se trata de un abanico de ese paraíso divulgativo y periodístico, a la vez divido en tres temáticas: I Comunicación, Periodismo y Cultura; II Territorio de Identidad y III Clásicos de la Literatura Universal.
Durante miles de años, los seres humanos ignoraron gran parte de los territorios, paisajes y pobladores del planeta, y en los mapas las regiones desconocidas recibían el nombre de Terra incognita. Todavía en el año 1840, el fondo marino era un completo misterio, treinta años después los científicos seguían defendiendo que el mar cubría los polos y en 1900 nadie había logrado alcanzar aún la estratosfera. Y, sin embargo, todas estas lagunas se convirtieron en el estímulo que nuestros antepasados necesitaban para desentrañar los secretos de la Tierra que los maravillaban y aterrorizaban a partes iguales. En pos del conocimiento cometieron innumerables errores, a veces brillantes, a menudo extraños, pero siempre fascinantes. En este magnífico ensayo, Alan Corbin nos ofrece una reveladora historia de la ignorancia como motor de la curiosidad humana que despierta nuestra sed de conocimiento y transforma nuestra visión del mundo.
Vivimos en un mundo que celebra la fuerza, la productividad y la competencia, pero desprecia la vulnerabilidad y el cuidado. En este ensayo tan lúcido como visceral, la filósofa Angélica Velasco, una de las voces más destacadas del ecofeminismo español, propone repensar nuestra relación con las personas, los animales y el planeta desde una ternura a lo bestia: una ternura feroz, consciente y valiente, que no se deja domesticar.
A partir de su experiencia personal, su formación filosófica y su compromiso activista, Velasco reivindica el cuidado, la compasión y la no violencia como principios éticos y políticos capaces de transformar el mundo. Con un estilo apasionado y accesible, la autora reflexiona sobre los vínculos que nos sostienen, el dolor que negamos y la urgencia de reconstruir una ética común más allá del androcentrismo y del antropocentrismo.
Ternura a lo bestia es una invitación a vivir de otro modo: a cuidar sin miedo, a resistir desde la empatía y a recuperar el poder de lo frágil como una fuerza revolucionaria.