El propósito de este libro es abordar las propuestas teóricas que, desde el marxismo y el pensamiento crítico, se han hecho sobre el Estado y la posición de Marx sobre el mismo, algunas de las cuales se han sumado a las críticas liberales respecto a que no tenía una teoría del Estado, que solo existían fragmentos dispersos que había que desarrollar, etc. Y, cuando se los «desarrollaba», el resultado no solo era superficial, sino que, además, se mostraban infecundos para comprender de forma crítica la realidad estatal y política existente.
A lo largo de sus capítulos se muestra que en los últimos cien años no se ha comprendido la (existente) teoría de Marx sobre el Estado; que la teoría del Estado es inseparable de la crítica de la economía política; que la lógica interna de una sirve para la comprensión (no la derivación) de la otra. Todo ello, unido a las circunstancias históricas que han permitido al autor participar en uno de los momentos sociales más convulsos y creativos del continente latinoamericano, permite plantear nuevas perspectivas sobre la dinámica y los limites estructurales del Estado, que ayudan a comprender de manera más sistemática lo lúcido de la propuesta critica trabajada por Marx.
Un texto intelectualmente provocador y políticamente útil para los tiempos convulsos que atravesamos.
En abril de 1775, la revuelta de las trece colonias estadounidenses contra la metrópoli británica fue como un disparo que, en expresión de Ralph Waldo Emerson, se escuchó en el mundo entero: comenzaba entonces una guerra que en pocos años condujo a la independencia de Estados Unidos; a su vez, en 1789, Francia tomaba el testigo revolucionario y pronto terminó con el Antiguo Régimen y una monarquía milenaria. Los ideales ilustrados de progreso, libertad e igualdad abrían de este modo perspectivas inusitadas al género humano que solo quedaron detenidas en 1799 con el acceso de Napoleón al poder. Los avances técnicos y científicos ponían en entredicho tradiciones y viejas supersticiones; la razón reemplazaba los dogmas de la religión; los grandes viajeros traían noticias de lejanos escenarios y modos de vida exóticos; los filósofos ideaban nuevas formas de contrato social y músicos como Mozart creaban obras inmortales mientras se rebelaban contra las tutelas de los poderosos. Pero ¿qué pensaban y sentían en este acelerado periodo personajes como María Antonieta o Robespierre?, ¿qué bullía en la mente de autores como Goethe, Schiller o Mary Wollstonecraft?, ¿qué ideas tenía el presidente George Washington sobre la esclavitud?, ¿cómo se produjo el motín del Bounty en el Pacífico Sur y qué consecuencias tuvo? Esta obra extraordinaria refleja las andanzas y peripecias de innumerables personajes que protagonizaron este momento estelar de la humanidad: artistas, escritores, políticos, pensadores, aventureros, viajeros, visionarios y algunos farsantes, todos ellos contribuyeron a crear los fundamentos y valores de un mundo que es también el nuestro.
La Roma imperial fue un estado guerrero. El Coliseo (inaugurado en el año 80 d.C.) fue el monumento de Roma a la guerra. Como una catedral de la muerte, se alzaba sobre la ciudad e invitaba a sus ciudadanos, 50,000 a la vez, a presenciar juegos gladiatorios asesinos. Ahora es visitado por dos millones de personas al año (Hitler estuvo entre ellos). Dos destacados historiadores clásicos cuentan la historia del mayor anfiteatro de Roma: cómo se construyó; los juegos gladiatorios y otros eventos que se celebraron allí; el entrenamiento de los gladiadores; los espectadores que disfrutaban de los juegos, los emperadores que los organizaban y los críticos; y la extraña historia posterior: el Coliseo ha sido fortaleza, almacén, iglesia y fábrica de pegamento.