El prestigio de Platón fue tal desde la Antigüedad que era inevitable que aparecieran obras firmadas con su nombre por diversas razones. ¿Qué diálogo de entre un conjunto de dudosos puede atribuírsele? ¿Cuál era el objetivo que perseguían los autores de las obras apócrifas? De entre las dieciocho cartas atribuidas a Platón, hay cinco manifiestamente falsas, pero las demás pertenecen al corpus platonicum. Este volumen recoge todos estos textos y los contextualiza adecuadamente: desde los que nunca pudo escribir el filósofo hasta los que no se suelen poner en duda, especialmente algunas de sus valiosas cartas personales.
El quinto volumen de los Diálogos de Platón de la Biblioteca Clásica Gredos reúne cuatro de sus últimas obras: Parménides, Teeteto, Sofista y Político. Son textos vinculados entre sí (los dos primeros por un lado y los segundos por otra), cuya importancia radica en su análisis crítico de ideas y aspectos que había planteado con anterioridad, y que, en su opinión, necesitaban una revisión y una posterior reelaboración. En esencia, se trata de obras de madurez en las que Platón adopta una nueva perspectiva y abandona de algún modo cierto idealismo para mostrarse más realista en sus propuestas.
El 3 de marzo de 2016, el padre Antonio Spadaro se reunió en Nueva York con Martin Scorsese para hablar de Silencio, la película que Scorsese dedicó a las persecuciones que sufrieron los jesuitas en Japón, y de la íntima relación del director con la fe. Esa primera conversación, rica en estímulos e inspiradora para ambos, dio inicio a un diálogo que continúa hasta hoy y que, a través de varios encuentros, aborda temas fundamentales para Scorsese, como su infancia en Nueva York o sus reflexiones sobre la fe y la gracia, que, de una u otra manera, han estado siempre presentes en sus películas.
Spadaro y Scorsese recorren en estas páginas la carrera del premiado director, sus miedos e inspiraciones, brindando al lector un retrato nuevo e inédito de uno de los principales exponentes contemporáneos del séptimo arte, así como el encuentro que mantuvo con el papa Francisco, que dio pie a la escritura de un primer guion para llevar a la pantalla la vida de Jesús.