Un perfil del líder autoritario de El Salvador, el mandatario más popular de América en la última década: Nayib Bukele. Sarcástico cuando cabe y con una apuesta clara por la narración, Óscar Martínez retrata al dictador en siete capítulos, cada uno en torno a una escena reveladora. Desde 2020, el autor dirige Elfaro.net, el medio salvadoreño más atacado por Bukele desde que llegó al poder: ha coordinado investigaciones que han sacado a la luz decenas de casos de corrupción, violaciones masivas de los derechos humanos y pactos criminales que atraviesan todo su gobierno. El libro fue escrito en sus primeros seis meses de exilio, debido a órdenes de captura por su trabajo periodístico.
Una valiente y provocativa reflexión sobre lo cómico en la actualidad que desafiará a cualquier lector
¿Podemos reirnos de todo? ¿Qué relación hay entre la censura, el humor y el poder? En un mundo donde la la ironía y el sarcasmo siguen siendo una importante herramienta para revelar verdades incómodas, el nuevo libro de Iñaki Domínguez muestra cómo, desde tiempos inmemoriales, los bufones han usado el humor no solo para entretener, sino para cuestionar el orden establecido y desafiar las normas. Acompañado de grandes pensadores y sin morderse la lengua, desenmascara cómo hoy los cómicos están siendo atacados por la ideología dominante que quiere imponer una representación falsaria y moralista del mundo que favorezca a las élites económicas.
En la actualidad, el entretenimiento se está abriendo paso en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, propiciando un cambio fundamental en lo relativo a la comprensión del mundo. Sin embargo, esta tendencia hacia la ludificación choca con la tradición occidental. El ocio se relaciona con la distracción, la holganza y la intrascendencia, con la consecuencia e un mundo hedonista destinado a la decadencia y la nulidad. Asimismo, se opone al espíritu de la pasión, cultivada por las culturas cristianas, en la que se enaltecen el trabajo y el esfuerzo, el sufrimiento y la seriedad. Una prueba de ello es que el arte solo es considerado como tal si presenta dichas cualidades:sin padecimiento hay benalidad. Ante tal oposición, parece imposible una reconciliación. Sin embargo, ¿son realmente tan distintos y antagónicos el puro absurdo del juego con el puro sentido de la pasión?