Mary Beard nos demuestra que los clásicos siguen impotrando
¿Qué tiene de emocionante un trozo de pan de hace 4.000 años? ¿O unas vasijas de pintura abandonadas durante la erupción de Pompeya? ¿Por qué deberíamos interesarnos por un pasado tan remoto? ¿Qué puede decirnos hoy?
La vida, el arte y la literatura de la antigua Grecia y Roma no son un santuario intocable ni un club reservado a una minoría ilustrada. Tampoco son una colección de estatuas inmaculadas destinadas a la veneración. Son un territorio incómodo y fascinante a la vez. Nos obligan a cuestionar nuestras certezas, a enfrentarnos a la violencia y las contradicciones del mundo antiguo, y a mirar con otros ojos el presente.
En Clásicos sin filtros Mary Beard desmonta los tópicos sobre la Antigüedad y nos invita a contemplarla sin solemnidad ni nostalgia. Recorre las conexiones —a veces sorprendentes, a veces inquietantes— entre Grecia y Roma y nuestro tiempo: desde revolucionarios hasta dictadores, de los debates sobre democracia a la cultura pop, de Bob Dylan a Beyoncé. Los clásicos no son reliquias muertas, sino un legado en disputa que sigue moldeando nuestra imaginación política y cultural.
Tras más de medio siglo enseñando y estudiando el mundo clásico, Beard combina erudición, ironía y una curiosidad inagotable para recordarnos algo esencial: el pasado no está ahí para que lo veneremos, sino para que lo interroguemos. Y, al hacerlo, acabamos cuestionándonos también a nosotros mismos.
«Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído», decía Borges. Y es que los buenos libros nos transforman; un pasaje, por breve que sea, puede despertar la curiosidad del lector y animarlo a leer una obra que cambie su vida para siempre. He ahí el poder de la literatura, que no sólo nos abre horizontes, sino que deposita en nosotros, de manera lenta pero constante, la clave para entender la vida. Llevado por esta idea, Nuccio Ordine nos invita a descubrir o recordar a algunos de los clásicos de todos los tiempos, maestros de innumerables generaciones: Platón, Rabelais, Shakespeare, Cervantes, Goethe, Rilke? Pues para el autor la enseñanza, la educación, constituyen una forma de resistencia las omnipresentes leyes del mercado, a la mercantilización de nuestras vidas, al temible pensamiento único.
Las obras de autores como Tolkien, Shakespeare, Dickens o Austen nunca pasan de moda: ofrecen al lector una escuela de vida.
Como en sus libros anteriores, el autor trata de mostrar cómo las cumbres de la literatura universal ayudan a redescubrir el sentido de la existencia y a distinguir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, lo bello de lo feo.
Shakespeare, Scott, Austen, las hermanas Brontë, Dickens, George Eliot y Tolkien tienen mucho que decirnos a quienes transitamos por este mundo en el siglo XXI. Son clásicos: sus obras nunca pasan de moda, y ofrecen al lector una escuela de vida.