En esta obra los macstros, estudiantes de pedagogja y personas interesadas, encontrarán informaciones quc les ayuden a estimular sus ideas sobre conceptos de Educa. ción y Pedagogía. Y algunos aspectos interesantes que marcan la historia de la educación y sus principales repre- sentantes, tanto en el mundo antiguo, como en la época moderna y contemporánea.
Obtener datos sobre los aportes de personalidades que han influido en el desarrollo de la educación dominicana y sus ideas paradigmáticas que prevalecen a través del tiempo.
También valorar estrategias, modalidades pasadas, y otros recursos educacionales que pudieran resultar ade- cuadas en el presente, junto a herramientas con que hoy cuenta la modernidad. Y Siempre tener presente, que todo lo que sucede en el medio educativo de las naciones, viene dado por una secuencia histórica.
La vida de Pedro Salinas, como acertadamente indica la profesora Escartín Gual, sugiere una vida de novela más que la de un hombre de letras. Aventajado profesor y catedrático en varias universidades europeas y americanas, su obra excede a cualquier encasillamiento académico, pues cultivó todos los géneros literarios posibles: prosa narrativa, teatro y crítica filológica de la mejor, más clarividente e integradora de campos, épocas y autores literarios. Pero, sobre todo, fue un extraordinario poeta que ha legado a la historia de la literatura española la trilogía amorosa más importante del siglo XX. Antes de salir de España para cumplir su contrato en la universidad norteamericana de Wellesley ejerció como investigador en el Centro de Estudios Histórico dirigido por Ramón Menéndez Pidal y colaboró con el entonces ministro, Fernando de los Ríos, en la fundación de la Universidad Internacional de Santander, de la que asimismo fue su primer secretario. Una vez fuera de su país se vio obligado a permanecer en Estados Unidos hasta su muerte, con el paréntesis de los tres años de profesor visitante en la Universidad de Puerto Rico.
Peldaños Hacia la Fe tiene un contenido muy especial pues, cuando venimos a los pies del Señor, es como subir un peldaño cada día. El primer peldaño que escalamos hacia la fe es aceptar que Jesús es hijo de Dios y que vino a la tierra a morir por cada uno de nosotros. Debemos reconocer que hemos vivido una vida de pecado pero que ahora estamos dispuestos a seguir a Cristo por completo a través de nuestro arrepentimiento y conversión hacia él.
El emperador Marco Aurelio Antonino fue consignando en privado este ejemplo único de escritura de sí y sobre sí, enmarcado en la filosofía estoica, durante los años en los que comenzó la decadencia de Roma. Al margen de la corte, la púrpura y las convulsiones de la época en la que fue redactado este diario de mejora personal, sus hondas reflexiones apuntan a la constitución desnuda de cualquier ser humano.
Durante el año académico 1960-1961, Jacques Derrida, entonces asistente de filosofía general y lógica en La Sorbona, lleva a cabo una lectura de la frase de Alain: «Pensar es decir no».
Este curso magistral de cuatro sesiones muestra ya los signos de la escritura deconstructiva que estaría por venir. En él, Derrida desmonta qué queremos decir cuando decimos «sí» o «no», además de formular y plantear por primera vez el binomio «sí no», elemento básico y originario del acto de pensar.
Frente a este texto, se tiene la impresión de estar ante cuestiones fundamentales del pensamiento de Derrida, que aún hoy conservan su relevancia en una época en la que a menudo resulta difícil distinguir entre pensamiento y creencia.
Redactado a mano por Derrida durante la guerra de independencia de Argelia, y hasta ahora inédito, Pensar es decir no es el texto más antiguo del corpus derridiano que ve la luz gracias a una importante labor editorial.
Yo no estoy polarizado. Polarizados están los políticos, las redes sociales y los medios de comunicación. Nadie se considera partícipe de un fenómeno sobre el que, sin embargo, existe un enorme acuerdo social: la polarización es un riesgo para la salud de la esfera pública democrática. Un cierto propósito de enmienda puede parecer aconsejable. Pero al mismo tiempo, ¿no resultan sospechosos esos discursos equidistantes que reparten la culpa en todos por igual? Apelar a que actuemos con más responsabilidad cuando participamos en el debate público, ¿no es como pedir al náufrago que se salve nadando, o al desahuciado que conserve su casa ahorrando más dinero?
El propósito de este libro es delimitar la responsabilidad y el margen de acción de la ciudadanía ante el problema de la polarización. Con este fin, trata de aclarar qué tipos de polarización existen, cuáles son los factores que la explican, qué consecuencias tiene para nuestro ideal de espacio público, y qué procesos psicológicos, éticos, epistemológicos e ideológicos condicionan su propagación.
El célebre tenor Ian Bostridge pasó casi dos años sin poder pisar los escenarios a causa de la pandemia, hecho que lo llevó a reflexionar sobre el valor irrenunciable del contacto directo con el público, a la vez que le permitió ahondar en el amplio catálogo de clásicos que ha interpretado a lo largo de su carrera. Mediante una prosa lúcida y absorbente, Bostridge explora en estas páginas el modo en que Monteverdi, Schumann y Britten emplearon y subvirtieron los roles de género en sus composiciones, cuestiona la jerarquía y el poder coloniales en Chansons madécasses de Ravel, y analiza las meditaciones de Britten sobre la muerte en obras como War Requiem o Death in Venice. Las singulares reflexiones de Bostridge nos permiten comprender la asombrosa intensidad de sus interpretaciones, en las que la extraña fusión de melodía y pensamiento brinda auténticas epifanías tanto al cantante como a su público.
Ramón Lobo permaneció fiel a su persona hasta el final: nos dejó escrita una despedida lúcida, plagada de optimismo y aceptación, una meditación sobre la experiencia vivida y el mundo legado
El culto a la vida ha eclipsado nuestra relación con la única verdad que existe: la de la muerte. La echamos del hogar y la encerramos en los hospitales, las clínicas y las funerarias. Ramón Lobo, sin embargo, no rehuyó de la realidad: tras ser diagnosticado con dos cánceres, el reconocido periodista y corresponsal de guerra decide hacer uso de su maravillosa pluma para diseccionar la muerte desde su propia experiencia. ¿Cuál es la naturaleza de nuestro temor hacia ella? ¿Cómo podemos afrontar
un futuro desolador? ¿Qué hacer con nuestros objetos más importantes? Estas preguntas universales, pero tan silenciadas y estigmatizadas en el «País de los Sanos», son las que irán resolviéndose en esta amalgama
agridulce de recuerdos, reflexiones, esperanza y resignación, en esta oda a
la vida que se dibuja serenamente en el marco de lo que le da valor: su propio fin. Pensión Lobo son unas memorias póstumas, un último ejercicio personal y al mismo tiempo colectivo, donde, a partir del testimonio, Ramón Lobo investiga la muerte desde un enfoque sociológico y la afronta desde su inminencia personal.
Seguramente no se equivocaban los antiguos griegos cuando decían que «están los vivos, están los muertos y están los que surcan los mares». Soltar amarras, ver desaparecer la costa o sentir la caricia del viento es una experiencia única que solo conocen quienes han atravesado alguna vez sus aguas. La navegación, más que una actividad de ocio, más que un placer, más incluso que un deporte, es una auténtica experiencia filosófica en la que el navegante solo puede confiar en sí mismo y ponerse a prueba para actuar en el momento oportuno.
¿Qué hacer si el barco queda inmovilizado por falta de viento? ¿Tal vez habría que seguir el consejo de Descartes y arrancar el motor sin pensar en la incertidumbre que inevitablemente rodea al futuro? Obadia arroja algunas respuestas, pero, sobre todo, invita al lector a cuestionarse tanto su vínculo con el mar como su relación con la vida. Al fin y al cabo, navegar significa embarcarse en una aventura del pensamiento; es hacer pequeña filosofía de la inmensidad del océano.