ESTE LIBRO NO ES UN ENSAYO, NI UNA CRÓNICA: ES UNA BÚSQUEDA. UNA LLAMADA.
Algunas palabras no existen solo para decirlas: las más hondas se invocan. España pertenece a esa estirpe solemne. Pronunciar ese nombre es despertar siglos de coraje, de ruinas y resurrección, de gestas olvidadas, de llamas que aún arden.
En estas páginas no buscamos la España que discute en los telediarios, sino la que resistió en Numancia y resplandeció en los claustros; la que cruzó mares llevando consigo audacia, esperanza y eternidad. En busca de España es un canto a lo que fuimos, lo que somos y lo que aún podemos ser. Es memoria y destino, una herencia que nos compromete. España aún vive. Late en estas páginas como un espejo para aquel lector que se atreva a mirarse, a descubrirse y a recordarla.
Paul Auster, Umberto Eco, Peter Handke, Paulo Coelho, Mario Vargas Llosa, José Saramago, Yves Bonnefoy, Antonio Tabucchi, Nedim Gürsel, Elfriede Jelinek, Manuel Vázquez Montalbán, Rita Dove y Tahar Ben Jelloun se sientan frente a la periodista y activista libanesa Joumana Haddad para charlar sobre el proceso creativo, la gestión del ego y la razón de ser de la literatura. Una colección de entrevistas fascinante que nos permite asomarnos a las mentes de algunos de los mayores escritores de nuestro tiempo y que es, en última instancia, un elogio al arte de preguntar.
Una butaca de primera fila ante algunos de los acontecimientos más tumultuosos de la historia reciente.
Las crónicas recopiladas en este libro proporcionan una butaca de primera fila, o al menos una silla plegable, ante algunos de los acontecimientos de la política mundial más tumultuosos de la historia. El autor nació en una España pobre y aislada y creció en una familia dividida y traumatizada por la Guerra Civil. El viaje a América de sus padres cuando era un niño capturó su imaginación y le inspiró la búsqueda de un mítico Nuncajamás de conocimiento, alegría y libertad. Le tomó dar más de media vuelta al mundo, con varios errores y desvíos.
Primero, fue un animoso activista en la resistencia contra la dictadura y la transición a la democracia. Después, cruzó el Muro de Berlín y exploró la Unión Soviética, Cuba y la China comunistas. También se mezcló con entonados políticos y tragicómicos intelectuales en París, enigmáticas damas y gentilhombres ingleses y el presidente del Imperio Europeo. En América Latina, cooperó con los rasputines del gobierno de México, los líderes de la guerrilla de Guatemala y políticos y diplomáticos de varios países.
Cuando al fin llegó a la América soñada, trabajó con los mejores académicos en economía y ciencia política, fisgoneó en la política racial de Chicago, disfrutó del frenesí de Nueva York y aprendió cómo los inmigrantes cruzan la frontera. Eligió quedarse en Washington, donde conoció a senadores, jueces, embajadores, espías y a los expertos que gobiernan el planeta. Allí confirmó que Nuncajamás, con todas sus sorpresas y recurrentes ocasiones de zozobra, continúa siendo el mayor espectáculo del mundo.